Mauricio Macri y la negociación con Alberto Fernández por la Emergencia Económica

Mauricio Macri cedió el liderazgo en la negociación que hizo Cambiemos con Alberto Fernández por la Emergencia Económica.

El ex presidente se mantuvo al margen de las conversaciones que emprendió la oposición para forzar reformas en la iniciativa legislativa que se trata en la Cámara de Diputados.

Por primera vez desde 2015, Mauricio Macri cedió el liderazgo opositor a una conducción colegiada que protagonizan los gobernadores de Mendoza, Corrientes y Jujuy, el jefe de Gobierno porteño y un puñado de diputados que representan al PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica.

Esta conducción colegiada tiene dos objetivos políticos básicos: la representación institucional de Juntos por el Cambio frente al gobierno de Alberto Fernández y la articulación de un balance de poder interno para evitar que la presión negociadora de la Casa Rosada astille a la coalición tripartidaria que perdió el poder con la victoria electoral del peronismo.

Alberto Fernández soslayó a Macri como interlocutor de la oposición, y el ex presidente hizo lo suyo para salir del escenario político. Fernández privilegia la acumulación de poder por sobre las construcciones de marketing post electoral, y Macri decidió usar su tiempo libre para operarse una rodilla que lo tenía a mal traer, viajar a Qatar para ver la final del Mundial de Clubes e iniciar la mudanza a su nueva casa en Martínez,

En este contexto, el mandatario convocó a Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Valdés (Corrientes) y Rodolfo Suárez (Mendoza) para escuchar sus necesidades políticas y económicas. 

Alberto Fernández conoce como funciona el poder y terminó con una sonrisa la reunión con Morales, Valdés y Suárez, los tres gobernadores radicales que ya empezaron a acomodarse a la nueva coyuntura electoral.

Morales, Valdés y Suárez aceptaron la suspensión del Consenso Fiscal propuesto por la actual administración peronista, que sus respectivas provincias habían apoyado durante la gestión de Macri, y los tres se mostraron predispuestos a buscar ciertos métodos políticos para permitir que Alberto Fernández lograra la sanción de la ley de Emergencia Económica.

Valdés y Suárez se movieron con cautela frente a las sugerencias del Presidente, mientras que el gobernador jujeño exhibió su capacidad para moverse como un campeón olímpico de slalom. “La distancia del Presidente que se fue es saludable», aseguró Morales cuando se lo consultó sobre el silencio de Macri, su principal sostén político entre 2016 y 2019.

Cuando los diputados de la oposición leyeron y analizaron las disposiciones previstas en la Emergencia Económica, el entendimiento tácito de los tres gobernadores radicales quedó reducido a una expresión de deseos. Morales, Valdés y Suárez tienen que garantizar la gobernabilidad de sus provincias, pero además evitar que la presión de Balcarce 50 implosione la representación parlamentaria de Juntos por el Cambio.

Sin Macri ni Marcos Peña para mediar entre los socios de la coalición tripartidaria – PRO, UCR y CC-, Horacio Rodríguez Larreta, Alfredo Cornejo, Christian Ritondo y Mario Negri se sumaron a la representación política que los tres gobernadores radicales habían empezado a ejercer de hecho. Estos diputados nacionales y el jefe de gobierno porteño aportaron su propio entendimiento del poder para diseñar una estrategia parlamentaria que no hiciera aparecer a Juntos por el Cambio como un apéndice de Balcarce 50 o unos revolucionarios tardíos que bajaban de Sierra Maestra.

Al principio, la conducción colegiada de Juntos por el Cambio logró alinear al Interbloque de Diputados para anunciar que no daría quórum a una sesión especial convocada para tratar la Emergencia Económica. Alberto Fernández entendió el mensaje político y eliminó del proyecto el controvertido artículo 85, que concedía poderes extraordinarios a Balcarce 50.

De esta manera, se consumó un hecho inédito en el escenario político de los últimos años: Macri no estaba al frente de las negociaciones, y un cuerpo colegiado con mayoría radical lideraba la relación institucional con el gobierno peronista.

Tras lograr que el presidente abriera su mano, otro conflicto político apareció en el horizonte de la oposición. La bancada oficialista no tenía número para sesionar y pensaba traer a los funcionarios del Poder Ejecutivo que habían sido electos como diputados para superar la táctica parlamentaria de Juntos por el Cambio. Se hubiera consumado una inédita situación institucional: que ministros en funciones, como Agustín Rossi por ejemplo, apareciera en el recinto votando como diputado la Emergencia Económica que había avalado como miembro del gabinete nacional.

La amenaza del Gobierno causó una larga discusión en el Interbloque de Juntos por el Cambio. Cornejo, Negri y Ritondo sostenían que había que dar quórum solo para que votarán los oficialistas, y que el propio Gobierno debía conseguir su número para iniciar el tratamiento de la Emergencia Económica. En este punto, representantes del PRO con mucha exposición en los medios, transmitían una supuesta opinión de Macri que no pudo ser corroborada.

Al final quedó cerrada la ecuación política que marca la actual situación de Macri: el ex presidente tomará vacaciones hasta febrero, Rodríguez Larreta aparece como su sucesor natural, y el radicalismo en sus distintas variables -Morales, Cornejo, Negri- aparece ocupando espacios que antes le pertenecían a Peña, Fernando de Andreis y Jaime Duran Barba.

Ver más | infobae.com