20 meses de déficit comercial, superávit en septiembre

Tras 20 meses de déficit comercial, septiembre marcó un superávit de USD 314 millones. No obstante, el intercambio anual acumula un rojo de USD 6.453 millones.

La abrupta devaluación de la moneda logró finalmente revertir el saldo de la balanza comercial. Septiembre arrojó un superávit de 314 millones de dólares y así cortó una racha de 20 meses consecutivos de déficit.

No obstante, el acumulado anual todavía registra un rojo comercial de 6.453 millones de dólares -un 26% superior al mismo período del año anterior- y se ubica muy cerca del récord histórico de 8.309 millones de intercambio deficitario durante el 2017.

El buen resultado de septiembre se produjo por una fuerte contracción de las importaciones del 21,2%, que sin contar el efecto precios cayeron un 28,3% en cantidades, lo que marca el significativo impacto del ajuste cambiario.

Los rubros más afectados fueron los vehículos automotores de pasajeros (-50,2%), los bienes de consumo (-27,5%) y las importaciones de bienes de capital (-42,3%) sector que enciende una luz de alarma al estar vinculado con la dinámica inversora que se vio seriamente golpeada.

Respecto a los productos con mayores disminuciones en términos de divisas, el primer lugar corresponde por una amplia diferencia a los vehículos automóviles, tractores, velocípedos y demás vehículos terrestres, que registraron importaciones por 588 millones de dólares menos que durante septiembre del 2017.

Le siguieron las computadoras y teléfonos (-184 millones de dólares), los aceites crudos de petróleo (-69 millones de dólares) y el gas natural licuado (-38 millones de dólares). Como contraparte, aumentaron las compras de combustibles y lubricantes (23,3%), producto de las mayores importaciones de gasoil por 110 millones de dólares.

“La mejora llega por razones negativas (caída de la demanda) y no por razones positivas (aumento de las exportaciones)”, asegura la consultora Ecolatina que prevé un resultado comercial negativo de 5.500 millones de dólares para todo el 2018.

Por el lado de las exportaciones, las mismas no se vieron traccionadas por el mayor nivel del tipo de cambio y cayeron un 4,8%, con el agravante de que, sin contar la mejora de los precios, las cantidades bajaron un 11,2%.

El efecto sequía continuó golpeando las ventas externas argentinas, que tuvieron a los productos primarios como el componente más afectado con una caída interanual del 32,3%, destacándose el caso de las exportaciones de porotos de soja excluidos para siembra que se redujeron en 349 millones de dólares.

Las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario (MOA) aumentaron 1,2%, las de manufacturas de origen industrial (MOI) decrecieron 4% y los combustibles y energía aumentaron un sorprendente 122,2% demostrando el buen desempeño de Vaca Muerta.

Los componentes que más subieron fueron los aceites crudos de petróleo (172 millones de dólares), la harina y pellets de la extracción del aceite de soja (124 millones de dólares) y los vehículos automóviles, tractores, velocípedos y demás vehículos terrestres (105 millones de dólares).

“Dado que el impacto de la cosecha se diluye en el cierre del año y que la situación de Brasil debería estabilizarse superado su proceso electoral, estimamos que las exportaciones se recuperarían hacia fin de año. A contramano, por el lado importador, el apretón monetario que se puso en marcha en octubre agravará la recesión y, por lo tanto, la caída de las compras sería una constante en el último trimestre”, proyectó Ecolatina.

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