Analistas estiman que el acuerdo por la deuda recién llegaría en junio

Sostienen que es imposible concluir la negociación antes del 22 de mayo, fecha en la cual Argentina entraría en default.

La presentación de las contrapropuestas de los mayores fondos de inversión y el fuerte repunte del mercado confirman que el diálogo con el gobierno ha progresado. Sin embargo, la posibilidad de cerrar la negociación antes del 22 de mayo es prácticamente imposible y la mayoría de los especialistas apuesta a que el acuerdo se concrete en el mes de junio.

«Esta negociación debería haber empezado el 10 de diciembre. Ahora no hay tiempo para llegar al viernes, salvo que se acepte tal cual la contrapropuesta de los fondos y eso no lo veo factible», indicó el analista financiero, Christian Buteler.

El problema es que, si bien el gobierno ha cedido en sus pretensiones, los grupos de bonistas siguen mostrándose firmes y no han modificado sustancialmente su posición original al pedir un valor presente de entre 57 y 60 centavos por dólar. Muchos destacan que la diferencia en la paridad de los bonos que pretenden ambas partes se saldará fácilmente, pero no en estos cinco días antes de caer en cesación de pagos.

«No hay manera de instrumentar el acuerdo, aunque te pongas de acuerdo hoy. Lo mejor es implementar un stand still y postergar las negociaciones por seis meses. Pero en términos legales estas en default y si alguien quiere activar las cláusulas de cross default lo puede hacer», afirmó el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo.

Según estas cláusulas, si un deudor no abona sus compromisos a tiempo, los acreedores pueden solicitar el pago de su préstamo de forma inmediata si logran el aval del 25% de los tenedores.

«Nadie lo va a hacer. El que está manejando esto es Larry Fink y ningún acreedor se va a animar a enfrentarse a Black Rock porque sabe cuáles son las consecuencias», opinó el analista de mercados, Francisco Uriburu.

El alineamiento de los grandes fondos de inversión es la clave para que funcione la postergación de los plazos de reestructuración «bajo palabra», pero incluso con los gigantes del mundo financiero adentro, la jugada no está exenta de riesgos.

«Vos podés acordar estirar los tiempos de la negociación, pero no podés estar seguro de que no te va a aparecer algún bonista que disparare el cross default y te haga una denuncia. Con solo un bono de baja emisión que alcance el porcentaje necesario te manda todo a la basura», subrayó Buteler.

«Un stand still es un cuasi default que te va a tirar abajo todos los proyectos de inversión. Es un error mirar esto sólo en términos legales. Quizás puedas evitar el juicio y la catástrofe macroeconómica, pero difícilmente el sector privado tenga acceso al financiamiento. El mayor problema es reputacional, la lectura va a ser que la Argentina sigue siendo poco confiable», agregó Elizondo.

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