Cara a Cara con Santiago Cafiero

Santiago Cafiero: “Si conseguimos tiempo para pagar la deuda, Argentina se pondrá en marcha”

Santiago Cafiero. Jefe de Gabinete de ministros. Argentina.

El Jefe de Gabinete de ministros de Alberto Fernández aseguró a Clarín que la situación económica “es muy grave” y, por eso, están tomando “medidas excepcionales”.

-¿Con qué se encontraron en el Gobierno?

-El deterioro es muy grande. La situación económica del país es muy grave y nosotros estamos avanzando con medidas excepcionales porque la situación es excepcional.

-¿Es más grave ahora que cuando asumieron?

-Todavía nos está costando saber algunas cosas. Por ejemplo, el estado del déficit fiscal. Aún no sabemos en profundidad cuál es el déficit. Hay partidas subejecutadas, hay partes del presupuesto que están cruzadas. Hemos encontrado muchas dificultades.

-¿Hubo ocultamiento?

-No. Hubo una subestimación de parte del Gobierno anterior de lo que era el déficit. Ellos quisieron exhibir uno que no es. Es todo un debate que no terminamos de saldar: cuál es el déficit real de la Argentina. El Gobierno anterior decía que estaba yendo a cero, después terminó diciendo que era 0,5 y para nosotros hoy es más.

-¿El dólar turista es un desdoblamiento del mercado cambiario?

-No. No es un desdoblamiento. Fijamos un tributo extraordinario para las compras en el exterior. No implica una cotización distinta de la moneda ni ninguna restricción más allá de las que ya hay.

-¿La doble indemnización la pusieron porque creen que se pueden llegar a perder más empleos?

-Lo que hicimos fue empezar a poner en este camino angosto barreras que traten de contener la caída. Necesitamos parar la caída de la economía.

-¿Charlaron con la Mesa de Enlace sobre el nuevo esquema de retenciones?

-Me gustaría poder diferenciar. Los que se tocaron fueron los derechos de exportación. Esos derechos tenían una parte movible y una parte fija. La fija estaba anclada a un valor fijo, era un porcentaje pero que a su vez tenía un tope fijo que eran los famosos cuatro pesos por dólar. Cuando se toma esa medida el dólar estaba 36 pesos, hoy está 63. Lo que hicimos fue quitar ese tope para que se actualice. En términos objetivos no tocamos las retenciones. Son las mismas que había puesto Macri.

-¿Teme alguna protesta del campo? Hay convocatorias en las redes…

-Vamos a ir conversando con todas las entidades de la cadena agropecuaria. Tenemos que rediscutir el perfil productivo que necesita nuestro país. Esto era una medida realmente de urgencia. Lo que necesitaba resolver era un salto en el tipo de cambio que no tenía reflejo en la exportación. Tenía que ver con eso.

-Se lo pregunto por aquella experiencia de 2008 de la 125…

– No, no, no. Me parece muy distinta la situación. Hoy se está actualizando un valor fijo en las mismas retenciones que puso Macri. Son los mismos porcentajes.

– El ministro de Economía dijo que se va a acotar la emisión. Entonces, ¿se apuesta todo a la renegociación con el FMI, a no pagar durante un tiempo, para poder financiar la reactivación productiva?

-Nosotros tenemos voluntad de pagar, lo que no tenemos es la capacidad de pagar. Necesitamos tiempo para hacer crecer la economía y poder pagar la deuda. Si conseguimos ese tiempo para pagar la deuda, no tenemos duda de que la Argentina rápidamente se va a poner en marcha.

– Y si no lo consiguen, ¿hay plan B si?

-Es parte de la negociación que se está iniciando.

 Pero no hay muchas opciones de financiamiento para reactivar…

-No. Nosotros necesitamos tiempo. Las medidas que se vayan a ir tomando las va a informar el ministro Guzmán. Esto recién se inicia y es una negociación compleja.

-¿Son dos años lo que están negociando?

-No. Estamos negociando un plazo. El planteo es de desarrollo.

-¿Qué nos puede adelantar del paquete de leyes que llegará el lunes al Congreso?

-El proyecto implica cuestiones relacionadas a puntos tributarios, a beneficios tributarios, a declarar la emergencia sanitaria, a prorrogar la emergencia social y alimentaria. Implica mucho. No es solo emergencia económica.

Apuntamos a tener una ley que dé facultades al Ejecutivo como para trabajar y operar sobre ciertas circunstancias que son excepcionales. En un caso será AFIP, en otro Anses, en otro el poder Ejecutivo Central. Todo está detallado en el paquete de leyes.

-Se escucha mucho la idea de “meterle plata en el bolsillo a la gente”, ¿no hay un riesgo que la inflación se dispare incluso más de lo que ya está?

– Si eso no es calibrado, sí. Si eso es calibrado con mucha precisión y se va trabajando sobre los sectores más postergados… eso muy probablemente que vaya a alimentos y eso probablemente genere alguna reactivación en sectores de bajos o nulos recursos. Eso no es necesariamente inflacionario. Lo que no podés hacer es irte mucho más de esa restricción que tenés. Acá hay una restricción de deuda y una restricción fiscal. Cuando vos decís “le dan plata a la gente” se supone que vamos a emitir. No. Vamos a ser muy consecuentes con la política monetaria que marque el Banco Central y nos vamos a regir por esos límites. Vamos a ir llevándolo porque necesitamos un equilibrio fiscal.

-¿Qué rol cree que tendrá la oposición frente al proyecto de emergencia económica?

-Pensamos que la oposición va a ser muy responsable. Todos son conscientes de la situación en la que está el país. Se tiene que entender el estado en el que está Argentina. Necesitamos de todos los sectores y de todos los actores.

– En el Congreso, el Presidente habló de una reforma judicial. ¿Hay fecha?

– El proyecto se está trabajando con las áreas correspondientes, sobre todo Justicia, y se va a elevar al Congreso. Queremos un proyecto abierto, plural y participativo, y que se discuta en el Congreso que es el ámbito de participación.

– ¿Qué va a pasar con los 300 jueces que Macri envió para designar en el Senado?

– Los pliegos van a Comisión de Acuerdos y deberán tener tratamiento ahí.

– ¿Y la reforma de la AFI es un tema que está solo en la cabeza del presidente?

– Ya hay una parte de los equipos administrativos y de gestión que tomaron contacto y están desde el 10 vinculados. Pero eso implica la intervención y luego un proyecto de reforma, se quiere presentar de manera integral, y lo hará el presidente.

– Estamos sin mando político en la AFI ¿A quién reporta en este momento?

– A los sistemas formales.

– ¿El plan es descentralizar la agencia?

– El proyecto no se terminó y se está estudiando bien qué es lo más adecuado. Lo que es claro es que el presidente quiere mostrar un rumbo distinto: que se conozca cuáles son las tareas del personal, parte del cual es calificado, y que se conozcan los destinos de esos fondos reservados.

– Hay como un fantasma con la AFI: que nadie se quiere meter o que cuando te metés el poder político terminar complicado.

– Tuvimos una elección de buena calidad democrática. Y la transición fue ordenada. No hubo crispación ni tensión sino que hubo un traspaso ordenado y los valores democráticos funcionan y son relevantes en nuestro país, más allá del barro y la pelea electoral. Cuando uno lo compara con lo regional, más todavía. Cuando Alberto Fernández termine de ser presidente se van a cumplir 40 años de la democracia argentina. Eso nos tiene que llamar a una reflexión.

– El presidente convoca a terminar con la grieta. ¿Eso es posible con Cristina tan activa?

– Claro. Cristina expresa una parte substancial de nuestro espacio político, es una vicepresidente extraordinaria porque es atípica, porque fue ocho años presidente de la Nación, porque tiene reconocimiento internacional y ha dado discusiones a nivel global que otros no se animaron a dar, como lo de la deuda soberana. No pretendamos que sea una vice tradicional porque no lo es y nos complementa que no lo sea. Las posiciones de Cristina tienen que ver con sus convicciones y valores y a nosotros nos potencian, desde la diversidad y la unidad.

– El otro día Cristina planteó que había que repensar la distribución de recursos federales. ¿Se está pensando una ayuda extra a Axel Kicillof en la provincia?

– Hay inequidades, Cristina lo dice de La Matanza y hace referencia a la provincia de Buenos Aires. El presupuesto de Matanza es similar al de una secretaria porteña. Esa discusión se tiene quedar.

– La ciudad aporta más que lo que recibe. Algo parecido ocurre con Buenos Aires. ¿Es la misma discusión?

– Si, tiene que ver con la distribución de recursos y riquezas. Es cierto lo de la Ciudad de Buenos Aires pero no es menos cierto que es por las oficinas administrativas, no son los espacios donde se produce. El debate es más profundo y no es contra la ciudad, sino que tiene que ver con cómo se hace una Argentina más armónica.

– Se perciben actitudes distintas entre Alberto y Cristina. Como en los gestos hacia Macri. ¿Observan esa actitud política?

– Cada cual le da el tratamiento que desee. Es cierto que nuestra vice no ocultó lo que considera respecto a Macri. Pero no hubo un desplante.

– ¿Es más personal que político?

– No lo sé. Claramente no lo quiere. Y es sincera: no lo oculta. Ahora: ¿podemos convivir con gente que piensa distinto? Sí, podemos convivir.

– ¿Que Cristina sea tan protagonista no puede afectar la imagen presidencial?

– Es una vicepresidente excepcional en todo punto de vista.

– ¿No puede hacer daño?

– Para nada: comparte el rumbo de país que propone Alberto, al contrario, la potencia. Igualemos para arriba.

– ¿Cómo cayeron las críticas del funcionario de Trump, Claver-Carone, que no asistió a la jura porque estaba un ministro de Maduro?

– Cayeron muy mal. Pero el presidente estuvo en contacto con el Departamento de Estado y pudo aclarar esos puntos.

– Y ¿cómo imaginan la relación con Estados Unidos?

– De mucho respecto. Guiándonos por lo que el presidente Trump le dijo al presidente, que conocer la fragilidad que está la economía Argentina y que ellos están dispuesto a acompañar un camino de reactivación y recomposición desde lo económico y lo institucional.

– ¿Y la relación con Bolsonaro y Brasil, un socio clave en la región?

– Vamos a recomponer la relación pero el vínculo país-país excede la discusión entre dos presidentes o dos autoridades. Cualquiera que conoce el enclave del Mercosur, la integración entre el comercio, sabe que eso es invariable independientemente de la buena o no buena relación entre dos presidentes. Pero lo vamos a recomponer.

Un peronista de «sangre azul» en el mundo Alberto

– Le presento a la mano derecha de Alberto.

​- La mano derecha de un pulpo.

Santiago Cafiero usa seguido ese gag. Con 40 años, este politólogo, tercera generación de estirpe política, buscaba minimizar su influencia en la atmósfera Alberto Fernández, un microplaneta de poquísimos habitantes.

Cafiero, desde el martes pasado jefe de Gabinete, es la cara visible del albertismo, un ismo que nació el día que Cristina Kirchner bendijo a Fernández. Ocurrió el 18 de mayo de 2019 y Cafiero estaba ahí.

Integró, además, el selectísimo grupo, junto a Máximo Kirchner y alguno más, que supo antes, que Cristina entronizaría a Alberto. Peronista como Antonio, su abuelo y de River como Juan Pablo, su padre, Santiago heredó de ambos la militancia religiosa.

En los »90 en la villa La Cava, comenzó a militar junto a Jorge García Cuerva, cura villero que fue designado obispo de la diócesis de Rio Gallegos. Al tiempo, creó una Unidad Básica y un merendero.

No fue, dice, menemista ni abandonó el peronismo. Su abuelo, en los últimos ’90, se convirtió en candidato de Carlos Menem mientras su padre, en esa década, migró hacia lo que sería el Frepaso junto a Carlos «Chacho» Álvarez.

Antes del desembarco en el mundo Alberto, Cafiero fue concejal de San Isidro y funcionario de Daniel Scioli. En su ADN político no hay una pizca de cristinismo. Vindicó, como muchos peronistas, a Néstor -fue funcionario de Economía con Felisa Miceli- pero tuvo distancia o roces con el dispositivo K.

​Formó parte del scrum que apostó a una vía peronista por fuera de Cristina, que se arrulló detrás de Florencio Randazzo, de quien Fernández fue jefe de campaña. Cafiero llegó a esa aventura de la mano de Gabriel Katopodis, intendente de San Martín, que jugó hasta el final con Randazzo. Durante ese fallido experimento electoral, Cafiero conoció a Fernández.

Hubo, romantizan los involucrados, empatía de inmediato. Coincidieron con la autocrítica sobre la experiencia anti K y la urgencia de la unidad panperonista. Fue de los primeros que supo que Alberto se había reconciliado con Cristina.

Vinieron, después, el grupo Callao y una gira junto a Fernández con el mensaje de unir. Alberto era, entonces, canciller político de CFK. Cafiero lo sintetiza así: «Cristina definió la estrategia, Alberto la táctica». Uno sin el otro no hubiesen logrado lo que se logró, dice: que la ex se corra, la unidad PJ y la victoria electoral.

En 2015, formó la editorial Punto de Encuentro con amigos en San Isidro, que publicó la colección Cabecita Negra con textos de Juan Domingo Perón. Abrió una sucursal en el centro porteño. La cerró por la crisis.

Itinerario

Santiago Andrés Cafiero nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires, el 30 de agosto de 1979. Cursó los estudios primarios en la escuela pública N° 4 y secundarios en el colegio José Manuel Estrada de ese distrito y se recibió de licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Ocupó varios cargos públicos, entre ellos fue concejal de San Isidro y viceministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires durante parte del gobierno de Daniel Scioli. El 10 de diciembre pasado, juró como jefe de Gabinete de Ministros de Alberto Fernández. Es hincha de River y está casado con Josefina Chávez, con quien tiene tres hijos.

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