Castigo para Boca decisión de la Conmebol

Tras conocer la decisión de la Conmebol, el presidente de Boca se mostró fuera de sí; el rol de los dirigentes argentinos y la posición de Domínguez, que estaría de acuerdo con levantar el castigo.

Castigo para Boca decisión de la Conmebol
D’Onofrio y Angelici. Castigo para Boca decisión de la Conmebol.

“¿Dónde están los dirigentes argentinos?”, pregunta Daniel Angelici. Son casi las dos de la tarde. El presidente de Boca acaba de llegar al Centro de Convenciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Está hecho una furia. Sabe que la amnistía para su club no se aprobó. Él esperaba lo contrario. El castigo de ocho fechas de Copa Libertadores sin público se mantiene. Aunque el nuevo presidente, Alejandro Domínguez, se muestre a favor del indulto deportivo, el mandamás xeneize quería volver a Buenos Aires libre de toda sanción. Deberá aguardar, al menos, diez días.

Estoy muy enojado. Hay que trabajar más y hablar menos

Angelici sube las escaleras hacia el primer piso. Baja unos minutos después. Maldice por su mala suerte: afuera llueve para la historia y no podrá regresar al hotel Bourbon, búnker de todos los dirigentes que asisten a las reuniones del fútbol sudamericano. Elige mitigar su bronca con uno de sus cigarros exclusivos. Pide fuego. Suelta una frase: “Estoy muy enojado. Hay que trabajar más y hablar menos”.

El empresario macrista había negociado el perdón de la Conmebol en los últimos meses. Según pudo reconstruir LA NACION de tres fuentes distintas, habló primero con Luis Segura, el presidente de la AFA. El histórico dirigente de Argentinos intercedió ante Juan Ángel Napout, por entonces presidente de la Conmebol. El paraguayo, hoy con arresto domiciliario en Nueva York, fue el primero en mencionar la amnistía e incluir el tema en la agenda del comité ejecutivo.

Pero el FBI se interpuso y lo detuvo en el ya mítico Baur Au Lac, hotel de Zurich en el que los dirigentes de la FIFA son habitué. El uruguayo Wilmar Valdez reemplazó al paraguayo al frente de la Conmebol. Su idea era “normalizar” el fútbol sudamericano y mantenerse en el poder por 90 días. Sin embargo, en diciembre, el brasileño Marcus Vicente pidió que las elecciones se realizaran el 26 de enero. Vicente ya tenía un candidato: Alejandro Domínguez, quien negociaba con Brasil y la Argentina, los dos pesos pesados del continente.

En la rueda de charlas con la Argentina, Domínguez se reunió con Angelici. Uno de esos encuentros se realizó en el hotel céntrico de Víctor Blanco. El presidente de Boca le recordó el compromiso de Napout. Le habló de la amnistía. Domínguez lo escuchó. Y Angelici voló a esta ciudad para el congreso extraordinario creyendo que su equipo comenzaría la Copa Libertadores libre de sanciones.

Si Argentina, que trajo este quilombo, no está dispuesto a votar a favor, ¿por qué nos tenemos que hacer cargo nosotros?

El martes, en la reunión del comité ejecutivo, y en sintonía con el clima, comenzaron los primeros nubarrones. La aprobación de la amnistía no tenía consenso. Rodolfo D’Onofrio, presidente de River, ya había adelantado que los ocho partidos de sanción para Boca eran excesivos y que acompañaba el reclamo xeneize. D’Onofrio, sin embargo, no cree en las amnistías y el perdón para todos. En medio de esos interrogantes, Gorka Villar, director general de la Conmebol, ensayó una maniobra de ajedrez. Les recordó a todos los países que la FIFA, en ocasión de su centenario (en 2004) había hecho algo similar con Camerún. Los integrantes del comité volvieron a pensar su postura. ¿Aprobar o no la amnistía?

La resolución se tomó por la mañana. Con la elección decidida de antemano a favor de Alejandro Domínguez, el tema más importante era el perdón a los equipos sancionados. Un testigo contó que hubo una rueda de preguntas sobre el tema. Si hubiera habido votación, la delegación argentina (integrada por D’Onofrio, Daniel Onofri y Nicolás Russo) no habría acompañado el deseo de Angelici. Esa fue la certeza que los otros países necesitaban para bajar el tema de la orden del día. Y patear la historia para adelante. “Si Argentina, que trajo este quilombo, no está dispuesto a votar a favor, ¿por qué nos tenemos que hacer cargo nosotros?”, se preguntó un congresista de otro país, fuera de micrófono.

Fue Alejandro Balbi, abogado uruguayo que votó por la AUF, el autor de la maniobra que destrabó el asunto. Cuando llegó el punto 9 del orden del día, pidió la palabra. Y mocionó que fuera el comité ejecutivo el encargado de resolver el tema. Pidió la formación de una comisión especializada para tratar las sanciones. Una a una, las demás federaciones -a las que Balbi les había pedido que no lo dejaran “en offside”- lo acompañaron. Incluso Argentina.

Boca se encomienda ahora al flamante poder del presidente Domínguez, que se muestra a favor del “indulto deportivo”. “Me parece que se extralimitaron en el castigo a Boca. Es una percepción muy personal. Si nosotros estamos empezando un nuevo camino hay que pensar en todas las variables. Los países no estuvieron de acuerdo con la amnistía así como se presentó. Mi argumento es que si uno va a empezar algo de cero, no sería malo pensar en una amnistía deportiva, en un indulto”, dice Domínguez. La pelota, ahora, quedó entonces del lado del comité ejecutivo. Lo más probable es que no se forme una “comisión especial” y que sea la de Asuntos Legales la encargada de resolver la cuestión. El cuerpo se formó el 21 de diciembre y tiene seis miembros. El único argentino allí es Damián Dupeillet, histórico dirigente de Ituzaingó y del fútbol playa.

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