Cristina ahora alienta las primarias y hace un guiño a Randazzo

En este debate interno entre ser Lula y ser Menem ahora parece inclinarse por el primero. Quiere ganar y definir un sucesor.

Randazo-Cristina

“Vamos a seguir siendo Gobierno”, gritó Cristina el martes en La Matanza, tras una jornada signada por el paro en reclamo de Ganancias que dejó las principales ciudades del país semi desérticas.

Por la mañana, Máximo Kirchner había mostrado su voz en radio para defenderse de las denuncias sobre cuentas en el extranjero y, de paso, atacar a Macri y celebrar la amplia gama de candidatos presidenciales del Frente para la Victoria.

La jugada de madre e hijo no hizo más que confirmar un cambio de rumbo en la estrategia presidencial: Todo indica que al menos por ahora quedó atrás la idea de ser una minoría peronista que confronte contra un Macri presidente.

Con encuestas que le dan una aceptable intención de voto al FPV, la Presidenta aceptó que puede ganar con un candidato propio e imitar a Lula da Silva, cuando en 2010 dejó la presidencia de Brasil pero les indicó a sus votantes quien era su sucesora. Nunca Dilma Rousseff logró despegarse de su imagen.

Descartada quedaría la opción de imitar al Menem de 1999 que optó por un triunfo de la oposición para volver a presentarse cuatro años más tarde. El final no fue feliz. Y con este tipo de argumentos es que sobre todo los poderosos intendentes del Conurbano y algo más tímidamente los gobernadores peronistas, le pidieron a Cristina que sea su Lula, como anticipó LPO este debate tenía a maltraer al peronismo. Igual, para varios no está claro si el giro de Cristina es táctico ante el malestar que percibió o es de fondo.

Incluso, en charlas recientes con algunos de los precandidatos kirchneristas, Cristina los alentó a mantener su postulación al menos “por tres meses”, es decir hasta julio, cuando se definen las listas y acaso en ese momento empuje una síntesis mayor.

En esas charlas Cristina también blanqueó que su preferido para la sucesión es Florencio Randazzo, potenciado cada acto de Gobierno y fortalecido públicamente por la estatización de los trenes, que pronto será sancionada en el Congreso.

Pero al parecer esto no es necesariamente una mala noticia para Scioli, porque la preferencia por Randazzo va de la mano de habilitar una primaria competitiva en la que por ahora se enfriaron los rumores de un veto al gobernador bonaerense, que sigue siendo por mucho el candidato kirchnerista que más mide. Máximo de hecho, en su intervención radial, pareció avalar esa postura, cuando nombró familiarmente a todos los presidenciales, incluído a “Daniel”.

Siempre atento a los movimientos de la Casa Rosada, Scioli leyó el mensaje y relanzó su campaña con insignias del Frente Para la Victoria y minimizando el naranja. Se metió por las suyas en la interna, para eclipsar cualquier idea de impedirle competir.

Quienes logran hablar con la cúpula de La Cámpora reciben alguna precisión mayor. “Sigan fortaleciendo a Cristina, que al final ella elegirá”, repite habitualmente Andrés “Cuervo” Larroque. Hasta donde llegará su decisión para favorecer a Randazzo es la gran incógnita.

Esta mañana, el ministro volvió a dejar atrás las versiones sobre un pacto de convivencia con Scioli. “Yo no creo que esté convencido de este proceso de transformación de la Argentina”, dijo del gobernador por Nacional Rock, la emisora preferida de los camporistas. Y de paso, volvió a acusar a los principales diarios de promoverlo. Música para los oídos de Cristina.

“Me preocupa que quieran decir qué tenemos que hacer los del FpV, y que quieran imponernos a Scioli como candidato”, agregó el ministro.

Lo curioso es quienes transitan por la Casa Rosada aseguran que la agrupación de Máximo nunca tuvo simpatía por Randazzo, quien nunca le dio cabida en los cargos que ocupó a los enviados de esa agrupación.

Fanática de los equilibrios, aunque paralicen sus propias iniciativas, el dato debe agradarle a Cristina.

La idea de un presidente afín, pero con la opción de paralizarle el Congreso se adapta a sus ambiciones. Y así lo dice, ya sin muchas vueltas.

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