Descubren nuevas líneas de Nazca en Perú

A veces la casualidad provoca increíbles hallazgos, como el que se ha producido en el desierto peruano.

En diciembre de 2014, el grupo ecologista Greenpeace organizó una protesta a escasos metros del famoso “colibrí” de Nazca, dañando el área. Tras el escándalo, Perú recibió una subvención de EEUU para reparar de algún modo el daño contratando un equipo de restauración.

Ese equipo está liderado ahora por Johny Isla, quien trabaja con el ministerio de cultura del país andino, encargado del estudio y preservación de las misteriosas Líneas de Nazca.

Isla y otros arqueólogos peruanos, usando drones, han descubierto más de 50 nuevos ejemplos de Líneas de Nazca en la provincia adyacente de Palpa, trazados sobre la superficie de la tierra en líneas casi demasiado finas para ser detectadas por el ojo humano.

Además, los arqueólogos inspeccionaron geoglifos localmente conocidos con drones por primera vez, trazándolos en mapas con detalles nunca antes vistos.

Algunas de las líneas recién descubiertas pertenecen a la cultura Nazca, que dominó el área desde el 200 hasta el 700 DC. Sin embargo, los arqueólogos sospechan que las culturas anteriores de Paracas y Topará tallaron entre 500 AC. y 200 AD muchas de las imágenes recién descubiertas.

A diferencia de las icónicas líneas de Nazca, la mayoría visibles desde arriba, los antiguos glifos de Paracas fueron colocados en las laderas, haciéndolos visibles desde abajo. Las dos culturas también usaron temas artísticos: las líneas de Nazca a menudo consisten en líneas o polígonos, pero muchas de las nuevas figuras de Paracas representan a los humanos.

“La mayoría de estas figuras son guerreros”, dice el arqueólogo peruano Luis Jaime Castillo Butters, co-descubridor de los nuevos glifos. “Estos podían ser vistos desde cierta distancia, por lo que la gente los había visto, pero con el tiempo, fueron completamente borrados”.

Los arqueólogos trabajaron junto a Sarah Parcak, fundadora de la iniciativa GlobalXplorer, que capacita a científicos ciudadanos para analizar imágenes satelitales de sitios arqueológicos y signos de saqueo. El primer proyecto de la plataforma invitó a voluntarios a observar fotos satelitales de Perú.

Una vez que los voluntarios de GlobalXplorer marcaron objetivos en los datos satelitales que podrían ser posibles sitios arqueológicos o casos de saqueo, Parcak entregó las ubicaciones a los arqueólogos peruanos. Con el apoyo de la Iniciativa de Preservación Sostenible, Castillo y tres de sus estudiantes se embarcaron en una expedición de verificación en el terreno financiada por la National Geographic Society.

Cuando el equipo de Castillo visitó las provincias de Nazca y Palpa en diciembre de 2017, no encontraron mucha evidencia de nuevos saqueos en los objetivos marcados en GlobalXplorer. Pero cuando fotografiaron los sitios desde arriba con drones, detectaron algo inesperado: las imágenes de alta resolución contenían indicios de docenas de geoglifos antiguos tallados en el desierto.

Usando drones que volaban a altitudes de 200 pies o menos, captaron objetos en el suelo incluso de menos de media pulgada de ancho.

Con el tiempo, muchos de los geoglifos se han reducido a débiles depresiones en el terreno desértico de Perú, visibles solo en escaneos tridimensionales del terreno capturados por los drones. A pesar del imponente poder de vigilancia de los satélites, estos no pueden ver todo.

Las nuevas líneas se encuentran dentro del sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, aunque todavía no están registradas en el Ministerio de Cultura del Perú.

Las Líneas de Nazca, una serie de enormes geoglifos cuyo significado se desconoce, abarcan unos 80km entre los pueblos de Nazca y Palpa en el sur de Perú. Detectadas inicialmente a fines del siglo XIX, no fue hasta 1994 que integraron el Patrimonio Mundial de la UNESCO.

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