EEUU afloja drásticamente el embargo comercial a Cuba

A partir de mañana fumar un puro habano en Estados Unidos deja de ser un delito. Se derrumba uno de los tabúes emblemáticos del embargo estadounidense a la isla, desde esa madrugada hace más de 50 años en que el entonces presidente John F. Kennedy envió a su secretario de prensa Pierre Salinger a comprar todas las existencias de ‘Partagás’ en las tabaquerías de Georgetown, horas antes de prohibir su importación a Estados Unidos.

Turistas La Habana

La administración de Barack Obama acaba de aflojar drásticamente las tuercas al embargo y legalizado una serie de disposiciones que el mandatario anunció a mediados del mes pasado cuando los dos países decidieron proceder a un deshielo en sus relaciones.

No es mucha la cantidad de puros habanos que los estadounidenses podrán importar, apenas unos 100 dólares por viajero, pero es un paso gigantesco en las’ normalización de relaciones entre los dos países, como lo son los permisos ahora concedidos a bancos estadounidenses y empresas de telecomunicaciones a operar en la isla comunista, el uso de tarjetas de crédito emitidas por entidades bancarias de Estados Unidos, la exportación ilimitada de bienes y servicios al sector privado y la liberalización total de las operaciones aéreas lo cual abre la posibilidad de que toda aerolínea pueda abrir vuelos a Cuba con el consiguiente descenso en el precio de los boletos, que ahora alcanzan a costar unos 600 dólares por un viaje de apenas 45 minutos.

El Gobierno de Cuba no ha comentado todavía el anuncio conjunto del Departamento de Estado y de Comercio, pero el 17 de diciembre al anunciar el deshielo el presidente Raúl Castro reconoció el gesto, como ‘amigable’, por parte de su homologo estadounidense. Sin embargo, con un señalamiento: “Hace falta acabar con el problema principal, el embargo“, dijo el mandatario cubano. El levantamiento del embargo no es una potestad del presidente sino que depende del Congreso donde este jueves ha sido introducido el primer proyecto de ley en ese sentido.

Aunque el turismo de estadounidenses a la isla sigue prohibido, aquellos que están autorizados ya no necesitaran permisos especiales y el listado es tan amplio que abarca todos los estamentos de la sociedad norteamericana. Va desde políticos y funcionarios gubernamentales, hasta deportistas y escritores, sin obviar a fundaciones e institutos de investigaciones, entidades religiosas, universidades y todo tipo de empresarios que quieran establecer nexos comerciales, sea con el sector estatal como el privado.

Así, a partir de mañana, las empresas estadounidenses van a poder exportar teléfonos celulares, televisores, memorias, grabadoras, ordenadores y participar en el desarrollo de las infraestructura de acceso a Internet en Cuba. El deshielo entre los dos países comenzó después que La Habana liberó a Alan Gross, un contratista condenado a 15 años de cárcel el año 2011 por precisamente intentar crear una red de acceso a Internet, fuera del control del Gobierno de la isla, por cuenta del Gobierno de Estados Unidos.

También se eliminan los límites sobre el dinero que los estadounidenses pueden gastar diariamente en Cuba y en qué lo gastan, algo hasta ahora totalmente prohibido. También, las aseguradores están autorizadas a vender seguros de salud, vida y viaje a individuos que residen en Cuba o visiten la isla.

Además, los bancos estadounidenses podrán abrir cuentas en bancos cubanos e invertir en empresas pequeñas y operaciones agrícolas, así como quedan autorizada las exportaciones de materiales de construcción y equipos a empresas privadas cubanas, solamente para renovar edificios que no sean propiedad del Gobierno.

“Estos cambios van permitir de inmediato a los estadounidenses entregar más recursos al pueblo cubano para ser menos dependiente de una economía estatal y facilitar el creciente relacionamiento de los estadounidenses con los cubanos”, ha dicho en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

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