El país perdió más de u$s 33.000 millones en el comercio con Brasil durante la era K

Es el déficit acumulado de los últimos doce años. Demuestra problemas de competitividad en exportaciones y escasa sustitución de las importaciones.

Diálogo Cristina y Dilma

Aunque con una clara disminución del déficit en el último año, la relación entre la Argentina y Brasil durante la década K fue más que desequilibrada. Las exportaciones no lograron ser competitivas y tampoco los intentos oficiales por sustituir importaciones con producción nacional llegaron a buen puerto. El país acumuló un rojo comercial con Brasil desde 2003 de u$s 33.623 millones, que fue atenuado el año pasado, pero a costa de una reducción del 21% del comercio bilateral.

De todos modos, esta pérdida de dólares de la Argentina debe relativizarse, según los analistas. La industria local posee una gran dependencia de insumos importados que en muchos casos son utilizados para fabricar bienes que luego son exportados al principal socio del Mercosur. Es el caso, por ejemplo, del sector automotriz. En este rubro, el país es deficitario en autopartes, pero no así en vehículos terminados.

Por otra parte, esta dependencia de insumos importados hace que la Argentina también tenga déficit con casi todas las grandes economías del mundo, como por ejemplo los Estados Unidos, China y Alemania, entre otras. “Pero a diferencia de la relación con otros países, las exportaciones argentinas a Brasil tienen un gran componente industrial. A pesar de que el valor de estas ventas se encuentre por debajo de las importaciones y de su reciente estancamiento, las colocaciones industriales de Argentina en Brasil crecieron 5 veces entre 2003 y 2013”, consideró el economista Dante Sica, de la consultora abeceb.com.

Marcelo Elizondo, de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), coincidió en que la Argentina tiene déficit con las principales economías mundiales por una cuestión estructural y de escalas de los distintos países y que, en este sentido, no le “asusta demasiado”, sí remarcó que “el desequilibrio podría ser menor” y que el caso argentino se ve agravado por la “debilidad en la capacidad de inserción en el mercado brasileño”.

Las exportaciones cayeron en 2014 en 23 de los 30 principales mercados a los que le vende la Argentina, lo que habla claramente de la falta de competitividad que tienen los bienes locales frente a los del resto del mundo. “Hoy el país podría estar exportando más. Es un problema estructural de la Argentina que si se superara permitiría mejorar la relación con Brasil, que es el 15º importador mundial y además limita con nuestro país”, enfatizó Elizondo.

La balanza comercial desde 2003 acumuló un déficit de u$s 33.623 millones, que se distribuyó bastante parejo durante todos los años. Después de un primer año del kirchnerismo con superávit de u$s 113 millones, a partir de 2004 comenzó a crecer el déficit hasta alcanzar un rojo de u$s 5.804 millones en 2011. En 2009, año de la crisis, se redujo fuertemente hasta los -u$s 1.503 millones, pero fue una excepción, que se repitió en 2012. En 2013, en cambio, volvió a trepar hasta los u$s 3.152 millones y ya el año pasado, a raíz de una fuerte caída del comercio, y en mucho mayor medida las importaciones que las exportaciones, la balanza cerró casi en equilibrio, con un resultado negativo para la Argentina de apenas u$s 139 millones.

En 2014, las ventas a Brasil se contrajeron 14% y las compras desde ese destino cayeron un 27% y ello se tradujo en una reducción del déficit del 96% respecto del año anterior. “Esto implica una reducción de la pérdida de dólares (u$s 3.000 millones), ahorro que es mayor si se tiene en cuenta el endeudamiento de los operadores locales con los proveedores brasileños”, manifestó Sica. Sin embargo, el analista consideró que “estos datos no son una buena noticia, ya que el equilibrio comercial se alcanzó a costa de una contracción de los flujos de comercio”. Para Elizondo, es “más preocupante no exportar más a Brasil que lo que se puedan disminuir las importaciones”. El analista minimizó los números de 2014 porque “fueron producto de un aumento de los controles a las importaciones” y “representan un parche y dura poco”. “No creo que lo más importante en la relación con un país o con el mundo sea la balanza comercial, sino el volumen del comercio. Los países que crecen son los que tienen un alto volumen de comercio”, agregó el titular de DNI.

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