Emiten más bonos y ya suman $ 74.794 millones en el año

Por undécima vez en 2015, el Gobierno colocó ayer títulos en pesos para financiar su déficit y agregó su cuarta colocación de deuda atada al dólar.

Emiten más bonos y ya suman $ 74.794 millones en el año
Emiten más bonos y ya suman $ 74.794 millones en el año

Sólo en esta semana, el Gobierno emitió tres bonos: el martes, el Bonar 2020 por US$ 669 millones; ayer, el Bonad 17 y el Bonar B 2017 por el equivalente a $ 12.498,6 millones. A este ritmo, al cierre del año, la política de desendeudamiento de la que se jacta el Gobierno podría quedar, como tantos otros pilares del modelo, sólo sostenida por la ficción del relato.

“Están emitiendo deuda en pesos para financiar el creciente déficit fiscal, porque ya el Banco Central había llegado al límite de sus posibilidades de financiamiento, y también están emitiendo deuda en dólares para cubrir el agujero que deja el atraso cambiario”, explica Amílcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur (Cesur).

Según sus cálculos, en pesos, sólo la deuda vía emisiones de bonos locales suma en lo que va de este año $ 74.794 millones, mientras que los títulos en dólares, incluido el préstamo que debió suscribir el Gobierno con China para fortalecer las reservas del BCRA, agregan pasivos por otros US$ 10.764 millones.

Ayer, sin ir más lejos, Economía pagó una tasa nominal del 24,72% por hacerse de $ 8319 millones con su Bonar B, un bono en pesos a cinco años que ofrece un interés atado a la tasa Badlar (la que pagan los bancos por sus plazos fijos a 30 días) más 300 puntos básicos. Al mismo tiempo, colocó Bonad 17, otro título en pesos, pero que se ajusta por tipo de cambio (dollar-linked, en la jerga), por el equivalente a US$ 384,6 millones.

En el año, el equipo que conduce Axel Kicillof lleva ya realizadas tres emisiones de bonos en dólares Bonar 24 (una de ellas, por US$ 411 millones, colocada íntegramente a la Anses), cuatro emisiones de títulos dollar-linked y 11 emisiones en pesos. Sin embargo, la deuda total es todavía mayor, cuando se contemplan los pasivos que el Tesoro tiene con otros organismos públicos y no sólo los bonos.

En tal sentido, dice Camilo Tiscornia, economista de la consultora C&T Asociados, ya a fines de 2014 los números oficiales contrastaban con el relato del desendeudamiento. “En términos absolutos, la deuda fue aumentando, pero también creció en términos relativos, con respecto a su peso sobre el producto bruto interno [PBI]”, explica Tiscornia.

En diciembre pasado, detalla Tiscornia, la deuda total era de US$ 233.381 millones, contra US$ 178.821 millones de 2003, justo antes de las renegociaciones que llevaron adelante primero el ministro Roberto Lavagna y luego Amado Boudou. En términos del PBI, en tanto, a fines de 2014 la deuda representaba el 45%, un valor muy lejano al 38,7% que se alcanzó en 2011 (después de que se concretó el canje de Boudou) y muy similar al que existía en el año 2000.

“El punto es el cambio de composición del stock de deuda”, dice Nadin Argañaraz, economista del Iaraf. “En 2005 debíamos a privados un 67% del stock total de deuda y 8% era intrasector público; en 2014, el 26% del stock total se concentraba entre privados, y 61% entre el sector público. Lo que pasa es que cuando el Gobierno habla de desendeudamiento sólo mira la deuda con privados”, aclara el economista.

Pero la participación de los privados también está creciendo a partir de este año. Por un lado, porque se fueron agotando los márgenes legales para que el Tesoro se endeude con el Banco Central, y por el otro lado, porque el crecimiento del déficit fiscal fue de tal magnitud que las cajas propias ya no dieron abasto.

Para el próximo gobierno, anticipan los economistas, será un desafío ir cubriendo los vencimientos que empezarán a cumplirse, sobre todo intrasector público. En 2016, por ejemplo, vence la letra por US$ 8000 millones que la administración Kirchner le cedió al BCRA para pagar con reservas la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En total, los vencimientos el año próximo ascienden a unos US$ 16.000 millones, entre capital e intereses (frente a los US$ 17.000 millones que vencen este año).

“Si el Tesoro no les hace frente a estas deudas, esos organismos van a tener problemas que van a terminar repercutiendo en la economía general”, opina Argañaraz, quien cita de ejemplo al BCRA: “El deterioro de la capacidad patrimonial del BCRA hoy ya está jugando en contra de la estabilidad monetaria”.

Los expertos coinciden también en que el nuevo gobierno, dado el perfil de deuda de la Argentina, tendrá que apuntar sobre todo a financiarse, una vez más, con el sector privado. Ahí sí, el perfil de deuda de la Argentina juega a favor, si se llega a una solución del problema con los holdouts.

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