Envión anímico para entrar en el ballotage

Envión anímico para entrar en el ballotage.

En la Rosada hablan de un «envión anímico» y hacen cuentas para entrar al ballotage.

Tras el triunfo de Suárez en Mendoza y el inicio de las marchas, creen que Mauricio Macri aún tiene chances de evitar un triunfo de Alberto en primera vuelta.

En la Rosada aseguran que la abultada derrota del peronismo en Mendoza significa un «envión anímico» para Mauricio Macri de cara a las elecciones del 27 de octubre y creen que hay una serie de fenómenos en marcha que le dan una chance al presidente de entrar al ballotage.

El triunfo del radical Rodolfo Suárez contra la camporista Anabel Fernández Sagasti, ampliamente apoyada por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, se produjo horas después del lanzamiento de la campaña final de Macri, que arrancó con una multitudinaria marcha en Barrancas del Belgrano. Se configuró así el fin de semana más favorable a Macri desde que perdió las primarias.

Más allá de que los radicales se esforzaron por explicar que el triunfo era provincial, Macri salió indemne de la elección. Si Suárez perdía, los radicales iban a culpar directamente al presidente. El derrotado del domingo, en cambio, fue Fernández. Tal como dijeron este domingo los radicales, en la Rosada creen que Alberto se equivocó al nacionalizar la elección de Mendoza.

Los comicios mendocinos dejaron otros datos que destacan en el Gobierno como favorables y esperan que se puedan repetir en las presidenciales. En Malargüe, el frente del peronismo había superado el 60% en las primarias, 30 puntos más que Cambia Mendoza. Pero este domingo el candidato de Cambia Mendoza, Juan Manuel Ojeda, dio vuelta la elección y ganó la intendencia.

El otro punto que destacan en la Rosada es la mayor participación respecto de las primarias mendocinas, que si bien sólo fue del dos por ciento, favoreció a Suárez. Entre las primarias y la elección del domingo el frente Cambia Mendoza creció del 45,11 al 49,88 de los votos (una suba de unos 94 mil votos), mientras que el peronismo bajó del 37,55 al 34,96 por ciento (sumó algo más de 5 mil votos).

Como explicó LPO, desde el 11 de agosto pasado en el PRO se aferran a la esperanza de un salto fuerte en la participación que arrime a Macri al ballotage, similar a lo que ocurrió en 2015. En las PASO votó el 76,4 por ciento del padrón, algo más que en las de 2015 (74,98 por ciento). En la anterior presidencia el salto fue de seis puntos: votó un 81,07 por ciento en la primera vuelta.

En la Rosada advierten que Macri no tendrá serios problemas en sumar 3 puntos para quedar a tiro de los 35. El principal objetivo está puesto en que Alberto pierda 2,8 por ciento de votos válidos 

Para que el presidente tenga chances de entrar al ballotage, la ola de votantes nuevos debería volcarse masivamente a Macri y además debería darse una sangría de votos de Alberto. Si el candidato peronista mantiene sus más de 12 millones de votos, el PRO necesitaría unos 2,5 millones de nuevos votantes (algo más de 7 puntos extra de participación) y Macri debería captar más de un millón y medio. En la Rosada advierten que Macri no tendrá serios problemas en sumar 3 puntos para quedar a tiro de los 35 en las generales. El principal objetivo está puesto en que Alberto pierda 2,8 por ciento de votos válidos.

En el Gobierno calculan que del 47,79% de los votos válidos que sacó Alberto en las Paso, un 37% pertenece al núcleo duro de Cristina. El restante 10% lo definen como un «voto blando» que sumó el candidato del Frente de Todos que se integra principalmente de desencantados con la gestión de Macri.

«Vamos a recuperar ese voto», aseguran en el equipo de Marcos Peña. Es en ese sentido que lanzaron en las últimas horas el spot de Macri en el que les habla a esos votantes con el slogan «Te escuché». «Sé que estás enojado o con bronca», dice el presidente en el video. En el Gobierno creen que pueden descontar algún punto de esa porción de «voto blando».

Además, esperan sumar parte de los votos de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión, que entre los dos sacaron casi 5 puntos, una suma demasiado valiosa para la situación de Macri.

Por otro lado, en el Gobierno reconocen que fallaron en la fiscalización de las primarias. Miguel Pichetto dijo este lunes que Macri perdió 5 puntos por esa falta de control. En la Rosada hablan de 2 ó 3 puntos que podrían recuperar con una mejor fiscalización. En ese tema, en el que ya estaba trabajando Guillermo Dietrich, se sumaron los radicales que buscarán garantizar el control en los distritos que gobiernan.

Otra cosa que advierten cerca de Macri es que los errores no forzados del peronismo los ayudaron a transitar las últimas semanas. Creen que el caos que sacude a Chubut pegó en el interior del país. Esa crisis tiene al peronista Mariano Arcioni como protagonista, pero también salpica a Alberto y Sergio Massa. En el Gobierno aseguran que la imagen de una administración peronista caótica puede asustar al votante blando. La crisis de Arcioni ya le generó una derrota en las últimas horas. Luego de años de hegemonía, este domingo el kirchnerismo perdió en Dique Florentino Ameghino contra Cambiemos, luego de un empate en 68 votos en las elecciones de junio.

En el mismo sentido destacan en la Rosada que la postal de los dirigentes peronistas viajando por el interior con aviones sanitarios también le jugó en contra al Frente de Todos en Mendoza y puede ahuyentar indecisos en las elecciones nacionales. Alfredo Cornejo se refirió a ese tema específicamente luego del triunfo de Suárez. «Queremos que el 27 de octubre los mendocinos se expresen por esta cultura de trabajo y no con los nos vienen a aparatear con aviones privados, con corrupción de gobiernos provinciales, recordándonos los bolos de López», dijo Cornejo en su única referencia a los comicios nacionales.

La Rosada también celebra el desorden discursivo del peronismo. Mientras Alberto intenta imprimir una imagen de moderación, sufre cada semana con la elocuencia de personajes que pueden funcionar como «piantavotos». Es el caso de Juan Grabois, Gisela Marziotta, Dady Brieva, Horacio González y Eugenio Zaffaroni, entre otros. En contrapartida, en la Rosada ven como positivo que otras figuras con poder real en el peronismo como Omar Perotti, Juan Schiaretti e incluso Gildo Insfrán no tengan un papel protagónico en la campaña.

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