José María Arancedo describe la situación social

El presidente del Episcopado analiza el pedido de Macri a los dirigentes de la CGT y describe la situación social.

Sentados en un círculo, como en un fogón, sin la habitual mesa que tradicionalmente enfrenta a los sectores en pugna, recibieron el miércoles último los obispos a 16 dirigentes de la CGT. El presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, les pidió que agoten todas las instancias de diálogo “antes de tomar medidas extremas”. Pero el mensaje encierra también una advertencia al Gobierno.

“Está bien pedir prudencia. Pero la paciencia tiene que ir acompañada de un ofrecimiento, proponer cosas para enfrentar las emergencias que se tienen”, declaró Arancedo, en una entrevista con LA NACION.

En momentos en que el Gobierno estaba enfrascado en las perspectivas que se abrían con el Foro de Inversión y Negocios, el titular del Episcopado y arzobispo de Santa Fe expresó que “las inversiones están bien si van a generar trabajos genuinos”.

-¿Cómo ve hoy la Iglesia la situación social?

-La Iglesia la ve con cuidado, es una situación que se presenta en términos todavía difíciles. Si bien hay expectativas promisorias, al mismo tiempo hay una realidad de pobreza. Mucha gente se encuentra en situaciones apremiantes, como lo reflejan incluso los índices del propio Gobierno. Es un momento de dificultad, pero también tiene que ser un momento de esperanza y de buscar salidas de encuentro.

-¿Hay espacio para avanzar en esos caminos de encuentro?

-Es necesario un diálogo responsable y así lo hablamos con la CGT. También es cierto que muchas personas que atraviesan dificultades no están encuadradas en las organizaciones gremiales: tienen trabajos informales, están en movimientos sociales. El tema de fondo es la falta de una generación genuina de empleo. La creación de trabajo es hoy en la Argentina un tema prioritario.

-¿Hay medidas que alientan la creación de empleo genuino?

-En gran parte dependen de la posibilidad de recibir inversiones. Pero inversiones que no sean sólo financieras o especulativas, sino que estén ordenadas al trabajo. Lo importante es orientar un perfil de país. Es una tarea que corresponde a la dirigencia política y por eso es importante el diálogo con empresarios, gremios, todos los sectores.

-¿Percibe interés en el Gobierno en avanzar en ese sentido?

-La intención la tiene. Entiendo que va a comenzar a subirse una cuesta todavía difícil. Pero a la gente que sufre muchas dificultades no se le puede decir solamente que espere seis meses, un año… Hoy se requieren respuestas puntuales, que se vea que hay un compromiso de la sociedad para afrontar estas urgencias.

-¿Son positivos estos foros de inversión?

-Están bien si las inversiones van a generar trabajos genuinos.

-Por lo que se ve, ¿están orientadas al sector productivo?

-No me corresponde hacer un juicio político. El Gobierno tiene buena intención y yo tengo esperanzas, porque la Argentina tiene una enorme potencialidad. Tenemos que ser profetas de esperanza, no profetas del caos.

-El Presidente le pidió prudencia a la CGT. ¿Eso está bien?

-Sí, pero la prudencia tiene que ir acompañada de un ofrecimiento, proponer cosas para enfrentar las emergencias que se tienen. Hay que agotar todas las instancias de diálogo, pero en este camino de diálogo tiene que haber señales, que la dirigencia social vaya encontrando mojones ciertos.

-¿El Gobierno está dando esas señales?

-Tiene la intención y en la intención existen los deseos… pero hay índices preocupantes y grandes dificultades.

-¿La dirigencia gremial muestra disposición al diálogo?

-Tiene que agotar las instancias de diálogo. Pero el derecho de huelga es un derecho de los trabajadores. Yo vi disponibilidad de diálogo y de esperanzas. La esperanza necesita apoyarse en la confianza. Y en esto de la confianza los argentinos nos debemos mucho.

-En los últimos meses descendió la inflación. ¿Puede atemperar el problema de la pobreza?

-Pienso que sí, habrá más posibilidades de inversión y de generación de confianza.

-¿El aumento de tarifas fue un error?

-Faltaron los pasos previos que debieron haberse dado. Eso no nos ha hecho bien.

-¿El desempleo es la principal preocupación?

-Son muchas las preocupaciones. La del desempleo es una. Otras son el narcotráfico y la inseguridad.

-¿El Gobierno está en deuda con el narcotráfico?

-Todos estamos en deuda. Hace seis años la Iglesia lo advirtió en un documento y la dirigencia política, tanto el oficialismo como la oposición, nunca tuvo conciencia clara de la gravedad del hecho. Llegó el tiempo de la responsabilidad. Espero que se superen los desencuentros.

-¿Qué piensa la Iglesia de las situaciones de defensa por mano propia frente a la inseguridad?

-Es un signo que preocupa. Primero preocupa la existencia del delito y el robo. Preocupa la ausencia de una confianza en otras instancias, que llega a la defensa personal, a veces en forma legítima. Es necesaria la presencia del Estado, que le ofrezca a los ciudadanos la seguridad que necesitan.

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