La batalla por la fiscalización de la elección

El oficialismo contará con más fiscales tras advertir fallas en las PASO; el Frente de Todos cuestiona a la empresa a cargo del escrutinio y llevará un control propio.

La batalla por la fiscalización de la elección.

Con los dientes apretados y la desconfianza en su rival como premisa básica, los «ejércitos» de fiscales del Gobierno y el opositor Frente de Todos se preparan para lo que ellos mismos denominan una verdadera «guerra» por el control de la crucial votación de mañana en todo el país.

Los equipos que responden a Mauricio Macri y Alberto Fernández no descuidan detalles, repasan listados y conversan con los responsables de cada jurisdicción. Tienen, como en otros temas, miradas contrapuestas: el Gobierno puso el foco en conseguir la mayor cantidad de fiscales posibles, luego de las inasistencias de muchos de los propios y de sugerir que hubo fraude. El Frente de Todos, en cambio, niega tener relación con las irregularidades, afirma que la responsabilidad primaria del control «es del oficialismo» y confía en el sistema de mesas testigo que ya puso en práctica durante las PASO. Sus sospechas, como lo reiteró el apoderado del PJ, Jorge Landau, apuntan a la empresa Smartmatic, que lleva a cabo el escrutinio provisorio, y sus «demoras» en la entrega del software y difusión de los resultados, con el antecedente de aquella tensa noche del 11 de agosto.

«Es impactante el nivel de compromiso de la gente», se entusiasma en diálogo con LA NACION el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, coordinador general de los «casi 187.000 fiscales» que se anotaron para cubrir las 100.000 mesas en las que se distribuirán casi 34 millones de votantes.

A través de múltiples plataformas -en cada caravana del «Sí se puede», a través de un sitio web, vía WhatsApp o a partir del boca en boca-, Dietrich y sus principales colaboradores se encargaron de «reclutar» no solo fiscales, sino además un grupo de centenares de abogados (en la provincia de Buenos Aires, por caso, son 700) que actuarán ante cualquier «denuncia de irregularidades» por parte de sus fiscales.

«Es importante trabajar no solo para la elección, sino para generar una nueva cultura electoral y evitar que muchas cosas que pasan no vuelvan a pasar», afirma Silvia Lospennato, otra de las responsables del operativo oficialista.

La participación de afiliados a partidos políticos como autoridades de mesa -prohibida por ley- y la «delegación» de la autoridad de cada escuela a punteros políticos «del peronismo» son algunas de las anomalías (Dietrich las llama directamente «fraude») denunciadas después de las PASO.

Los fiscales del oficialismo fueron capacitados de manera exhaustiva. En el extenso test que deben superar para ser aprobados, al que pudo acceder LA NACION, aparecen detalles sobre las boletas, las eventualidades de votantes sin el DNI, quién puede abrir las urnas, entre muchos otros casos.

Cerca de Fernández la mirada es bien diferente. «Tenemos una preocupación y se centra en que los comicios sean transparentes», afirma a LA NACION Nicolás Trotta, coordinador de los equipos técnicos del Frente de Todos. Y pone en duda el «proceso de intermediación», incluido el manejo de los datos a cargo de la empresa Smartmatic.

Trotta también rechaza las «dudas» del oficialismo y sus denuncias a la Justicia. «El oficialismo gobierna 3 de los 5 principales distritos (Capital, provincia y Mendoza), y en los otros dos están el socialismo y el PJ local, que no pertenecen al espacio. No escuché quejarse de fraude al oficialismo en ningún lugar del mundo, me parece al menos una irresponsabilidad», agrega Trotta, quien también coordina las 2000 «mesas testigo» que enviarán datos hacia el comando central del albertismo. «Esperamos los resultados de esas mesas a las 21», promete.

Con relación al escrutinio, Landau se reunió con autoridades de Smartmatic poco después de aclarar que tiene «pánico de que manipulen la información». Anteayer, el dirigente peronista acusó al Gobierno de «generar un sistema de seguridad paralelo al del comando electoral» y agregó que «nadie le pidió el Ministerio de Seguridad que se meta en la seguridad de las elecciones».

Volvió a acusar a Smartmatic de «ocultar» el software que se utilizará para el conteo.

Desde el Gobierno retrucan en reserva: dejan trascender que «los expertos en fraude del kirchnerismo están preparando el terreno para desconocer el resultado si no ganan en primera vuelta».

Más diplomático y directo, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, afirmó que «se ha hecho un deporte eso de poner en duda la transparencia de las elecciones y eso no ayuda a la democracia. Les pido a todos los partidos que transmitamos tranquilidad», dijo el ministro, que prometió dar a conocer los primeros resultados a partir de las 21 de mañana.

Desde Consenso Federal, que impulsa la candidatura de Roberto Lavagna, el tercero de los candidatos más votados en las PASO, también aseguran tener «todas las mesas cubiertas» y relativizan las denuncias del Gobierno.

«Si el oficialismo obtuviera el promedio de sus votos en las mesas donde sacó cero votos, sumaría el 0,68 por ciento. Se ha hecho una campaña de denuncia de fraude tan fuerte que hasta se incluyó a Cuba y Rusia», ironizó Alejandro «Topo» Rodríguez, asesor de Lavagna y segundo candidato a diputado nacional bonaerense.

«Lo importante es que haya controles cruzados, así todos nos quedamos tranquilos», apuntó Rodríguez, a la espera de la «batalla» por el control del voto.

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