La tecnología del bitcoin para controlar calidad de los alimentos

Se multiplican en Europa los productos que llegan a góndola con todo su historial de producción y venta, al que se puede acceder escaneando la etiqueta con el celular.

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En septiembre de 2006 la bacteria Escherichia coli hizo estragos en Estados Unidos. Un lote de espinaca infectado provocó al menos un muerto (hubo otras tres muertes que podrían haber estado relacionadas con la bacteria), decenas de internados graves y una caída de la actividad económica del sector como nunca antes se había visto.

“La crisis de las espinacas” dejó pérdidas directas por unos 100 millones de dólares y los supermercados tardaron 7 años en convencer a los norteamericanos de que vuelvan a comer espinacas.

La onda paranoica se expandió a todo el país porque tardaron casi cuatro semanas en detectar cuál era el campo de California donde estaba la bacteria. Gracias a la tecnología, hoy se tardaría dos segundos.

La solución llegó desde el lugar menos pensado. Ya se cuentan de a decenas los productores agrícolas, avícolas, de pesca y hasta de cerveza -entre tantos otros rubros- que incorporaron la tecnología que está por detrás de la moneda virtual bitcoin. Así tienen un control de lo que producen y venden en toda la cadena de producción y comercialización. Así, blockchain se metió de lleno en el mundo de los alimentos y promete revolucionarlo tanto como al de la economía.

“Son cadenas de bloques digitales, como las del bitcoin. Pero aquí cada eslabón es una parte de la cadena de comercialización. Por ejemplo, en un eslabón se graba en qué campo se sembró el lote de verdura, en otro cuándo se cosechó, en otro cuándo se transportó hacía la empresa empaquetadora, cuándo y cómo se empaquetó. Así hasta llegar a góndola.

Cada actor de la cadena de comercialización “graba” el dato que le corresponde, los que luego no se pueden modificar ni borrar. Queda como un registro contable de la calidad, inalterable”, explican Gabriel Méndez y Hernán Aymard, de Oracle, una de las empresas de tecnología que ofrece este tipo de solución a las empresas.

A partir de este mes Carrefour comenzó a llevar a las góndolas de algunos de sus locales de Francia la leche entera microfiltrada Carrefour Quality Line (CQL). CQL se promociona para garantizar a los consumidores una trazabilidad completa del producto a lo largo de toda la cadena de suministro, desde los agricultores hasta los estantes de las tiendas.

El envase del producto viene con un código QR con toda la información del producto, desde donde comenzó la producción. Solo hay que escanear el código con el celular para conocer los por menores. Este mismo supermercado también tiene una solución para rastrear pollos de granja con la marca “Calidad y Origen” en España.

¿Qué hay en Argentina? Walmart ya comenzó a usar esta tecnología en los Estados Unidos, y consecuentemente eso puede empujar a que se comience a usar en otros países en los que este supermercado tiene presencia, sobre todo en los productos que venden en varios países.

En Chile ya se está comenzando a implementar, pero sin llegar a góndola, es decir que los súper usan blockchain para controlar procesos internos y externos de producción, pero sin llegar a la venta. Algo parecido pasa en Brasil. En Argentina se sabe que algunas bodegas buscan implementarlo para sus vinos de gama alta. “Acá hay productores de limón que por su carácter exportador están comenzando a implementarlo. Es que todos pueden participar. Y sobre todo se va a dar en productos premium y orgánicos”, suma Matías Hagelstrom, líder de Blockchain en IBM Latinoamérica.

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