Las nuevas palabras de la salud, en el diccionario

Enfermedad rara, ácido hialurónico, baipás o éxtasis como droga sintética son algunos de los nuevos términos relacionados con la salud incluidos en la 23 edición del Diccionario de la Lengua Española. Ni están todas las que son, ni son todas las que están.

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La lengua se renueva y se enriquece con nuevos términos cuyo uso generalizado acaba por otorgarles un sitio en las nuevas ediciones del diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Una innovación que es todavía más patente cuando se trata de vocablos relacionados con la Salud y la Medicina, algo vivo en continua transformación.

Por eso, en el término enfermedad se ha añadido una nueva entrada: “enfermedad rara que define aquella patología que tiene una prevalencia menor de cinco habitantes por cada diez mil. La sociedad, cada vez más concienciada de la existencia de estas enfermedades minoritarias, utiliza este vocablo de forma habitual.

También hay otras palabras que han acabado instalándose en nuestras vidas. Y una de ellas es bruxismo o rechinar de dientes involuntario que se produce, especialmente, durante el sueño. El estrés, un mal de nuestros días, ha hecho que exista una palabra más en el diccionario.

Lo mismo ocurre con otra enfermedad actual, la fibromialgia que el DRAE define como una enfermedad caracterizada por dolor muscular difuso e intenso, rebelde al tratamiento y de causa desconocida; o la presbiacusia, vocablo de origen griego que expresa la incapacidad para oír altas frecuencias a causa del envejecimiento.

Anorexia, una enfermedad tan de nuestros días, aparece ahora en el DRAE completada con la acepción “mental” o “nerviosa” y se define como síndrome de rechazo de la alimentación por un estado mental de miedo a engordar.

Hasta hace pocos años tampoco habíamos oído anisakiasis, enfermedad parasitaria gastrointestinal causada por las larvas del anisakis y que nos pone en estado de alerta ante el pescado crudo o poco cocinado.

Los análisis de sangre a los que de forma regular nos sometemos para vigilar nuestra salud también nos muestran valores que, aunque no sepamos que son, se han convertido en vocablos que introducimos con naturalidad en nuestras conversaciones. ¿Quién no ha oído decir a alguien que tiene las transaminasas altas? Pues si lo buscamos en la nueva edición de papel del diccionario de la RAE (la versión digital está en proceso de actualización) veremos que se trata de una enzima del metabolismo de los aminoácidos cuyos niveles elevados en la sangre indican generalmente trastornos hepáticos.

Y si nos dicen que tenemos ferropenia también podemos buscarlo en el diccionario y comprobar que se trata de una deficiencia de hierro en el organismo.

El avance de la ciencia, el avance del lenguaje

La ciencia avanza y nuestro lenguaje también. Por eso a la palabra reproducción se le ha añadido en esta edición del diccionarios el término “asistida”,como el conjunto de técnicas médicas que favorecen la fecundación en caso de impedimentos fisiológicos del varón o de la mujer.

Todos hablamos también del apasionante mundo de los genes y del genoma, por eso la RAE ha decidido modificar su definición en la nueva edición del diccionario donde ahora puede leerse: “secuencia de nucleótidos que constituye el ADN de un individuo o de una especie”.

Y el desarrollo también nos ha traído nuevas fobias, como la aerofobia que no solo es temor al aire como síntoma de algunas enfermedades nerviosa, como figuraba hasta ahora en el diccionario, sino que se ha incluido una nueva acepción: el miedo a volar.

Y de volar a conducir. Si existe fobia a conducir un vehículo o a viajar en él es muy posible que suframos amaxofobia.

Hoy en día cada vez somos más conscientes de la importancia de la nutrición en nuestras vidas y por eso sabemos que omega no solo es el nombre de una letra del alfabeto griego, sino que también es un ácido graso insaturado con posibles beneficios para la salud.

Nada saludable es consumir drogas, pero eso no quita para que haya quien lo haga. Ante esa realidad social, la Real Academia de la Lengua ha decidido incluir una nueva acepción a la palabra éxtasis, que ya no es solo un estado del alma embargada por un sentimiento de admiración, sino una droga sintética que produce efectos alucinógenos y afrodisíacos.

Y también los académicos han decidido cambiar la definición de otra droga más clásica, la anfetamina, que ahora se define como estimulante del sistema nervioso central, inhibidora del sueño y del apetito.

Las siglas y los acrónimos que nos acortan las palabras

Nuestra forma de hablar ha cambiado y, en ocasiones, solo utilizamos siglas y acrónimos para expresarnos, aunque no sepamos muy bien qué quiere decir. Eso ha ocurrido con algunas palabras del lenguaje médico que hemos incorporado a nuestra jerga diaria.

Así, es más corriente que hablemos del VIH y no del virus de inmunodeficiencia humana causante del sida. Por eso se ha añadido esta sigla, VIH, al glosario de palabras de la lengua castellana.

Otro caso es PET, un acrónimo de positron emission tomography, esa prueba o tomografía que nos revisa por dentro mediante la emisión de positrones.

Pero también hay palabras que se han incluido en el diccionario castellanizadas como estent (prótesis intravascular que sirve para mantener abierto un vaso previamente estenosado) y que los académicos han transformado de la palabra inglesa stent.

Lo mismo ha ocurrido con baipás, palabra castellanizada del inglés bypass. Ahora la RAE la inserta como nuevo vocablo y la define como el conducto alternativo por el que, mediante una operación quirúrgica, se desvía toda la corriente sanguínea o parte de ella para facilitar la circulación.

Pero no todo es enfermedad o artilugios médicos. También la demanda social de la medicina estética se ha visto reflejado en el diccionario: el ácido hialurónico, que se utiliza para mejorar y rejuvenecer la piel.

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