Lilita cree que un sector macrista la quiere afuera del Gobierno

La diputada teme que cerca del Presidente busquen negociar impunidad a cambio de gobernabilidad. El factor Cristina presa.

Dijo que no la guía “ni el enojo ni la calentura”, pero la semana de Elisa Carrió pareció estar atravesada por ambos estados de ánimo.

El blanco público de su ira fue el ministro de Justicia, Germán Garavano -para quien impulsará un pedido de juicio político en los próximos días-, pero su malestar involucra a un sector más amplio del Gobierno, con el propio Mauricio Macri a la cabeza.

Se trata de la primera vez que el desafío va directo al Presidente, a quien siempre eligió dejar afuera de sus embestidas para preservar la relación y la fortaleza de Cambiemos.

En medio de la complicada situación económica que atraviesa el país, dijo redoblar su lucha contra la “impunidad” tras el fallo que absolvió al ex presidente Carlos Menem pero lo que más le preocupa es la posible maniobra de un sector del entorno presidencial para frenar avances judiciales que pongan en riesgo la gobernabilidad sobre el final del mandato y, sobre todo, que dejen fuera de carrera a Cristina Kirchner, a quien necesitan como contrincante para 2019.

La causa de los cuadernos también involucró a familiares y amigos de Macri y sus funcionarios, otro de los factores que, de acuerdo a la mirada de Carrió, estaría entre los causales de una obstaculización a ciertos avances judiciales en los que ve la mano de figuras como Daniel Angelici.

Según comentaron a PERFIL desde Cambiemos, Carrió “no tolera que Cristina pueda ser beneficiada por cálculos electorales” y señalaron que cuando ataca a Garavano, en realidad el mensaje va hacia el Presidente.

No obstante, en la Coalición Cívica advirtieron que como tienen “responsabilidad, la sangre no va a llegar al río”, con lo que dieron a entender que no tienen pensado romper la alianza gobernante. La única condición para que eso suceda sería “que la echen” porque no está en su voluntad fracturar Cambiemos y ya mostró en varias oportunidades su disposición a ayudar al Presidente en plena turbulencia, con eventuales planes de una candidatura para el Senado en 2019.

La aclaración tiene que ver con que hay un sector, con representación tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, que viene operando sobre Macri acerca del peligro que puede significar un estallido en Cambiemos a menos de un año de las PASO.

Ese grupo, al que identifica como los que “solo quieren poder” ligados a la “patria contratista” que confronta contra quienes tienen una verdadera vocación de cambio y que también pugnan por un lugar cerca del Presidente. Si bien la relación entre Lilita y Mauricio “está desgastada”, no está en los planes inmediatos la ruptura, menos aun cuando el Gobierno atraviesa una crisis.

Juicio político. Atenta a las internas del oficialismo, Carrió apuntó a través de las redes sociales contra “un sector del Gobierno que por conveniencia política no desea verdad, justicia y condena. Esto no es negociable. Ni la República. Ni la impunidad. El Presidente lo sabe desde enero del 2015. No volvamos al pasado Sr. Presidente”, enfatizó. En ese contexto, anunció que enviará un pedido de juicio político contra Garavano y contra los tres camaristas que absolvieron a Menem: Carlos Mahiques, Liliana Catucci y Eduardo Righi. En Diputados, es muy remota la posibilidad de que avance un proceso contra Garavano, pero la movida se enmarca en una estrategia más amplia de desgaste, similar a la que encaró contra Ricardo Lorenzetti, desplazado de la presidencia de la Corte Suprema.

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