Macri condenó las guerras comerciales en la cumbre de los Brics

Macri condenó las guerras comerciales, en una cumbre hostil a las políticas de Trump

Con un guiño al clima imperante en la cumbre de los Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y en particular al pedido que un día atrás le había hecho el presidente chino, Xi Jinping, Mauricio Macri cuestionó en duros términos “la escalada de medidas unilaterales” que atraviesan el escenario internacional y abogó por la búsqueda de consensos y la “gobernanza global” como “un seguro contra la discrecionalidad del poder”.

No fue necesario que pronunciara el nombre de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos fue el destinatario del grueso de las críticas que trascendieron a lo largo de la cumbre de los Brics, por la guerra comercial lanzada contra China y las medidas proteccionistas que también afectaron las exportaciones -particularmente de metales-de Rusia, la India y Sudáfrica.

Aunque pronunció un discurso más contundente de lo esperado, Macri buscó navegar por encima de las tensiones entre Trump y Xi, que tienen en vilo al mundo. No solo por los vínculos comerciales y financieros que la Argentina mantiene con ambas potencias, sino porque ocupa la presidencia pro tempore del G-20 y debe evitar que esas tensiones hagan naufragar la cumbre de jefes de gobierno, que se celebrará en Buenos Aires el 30 de noviembre y 1º de diciembre. Lo logró la semana pasada, durante la reunión de ministros de Finanzas del grupo, en Buenos Aires. Las críticas al proteccionismo y la guerra comercial fueron contenidas en un párrafo del documento final, que fue sellado por las partes.

Por eso Macri habló de “la escalada de medidas multilaterales”, pero agregó las “represalias” a esa cuenta. Un día antes, Xi le había confirmado que no solo iba a replicar los aranceles que Trump impuso sobre US$36.000 millones en productos chinos, sino también los US$14.000 millones de nuevos impuestos que amenaza con establecer el estadounidense.

El impacto en la Argentina

Macri puso el acento en el impacto económico sobre otros países que genera esa guerra comercial entre dos.

Basta recordar la baja en el precio de la soja que afecta a la Argentina. “La escalada de medidas unilaterales y de represalias tiene un potencial impacto sistémico en el crecimiento y ejerce presión sobre la eficacia del multilateralismo. Debemos ser capaces de construir consensos que acomoden las diferencias e impulsen los intereses comunes”, sostuvo el Presidente.

Sobre esa base construyó los párrafos más comentados de su discurso en la cumbre. “La clave para avanzar en nuestra ambiciosa agenda ha sido y continuará siendo el consenso. Es con este mismo espíritu que estamos presidiendo el G-20. Eso es lo que queremos para el G-20: que sea un espacio de coordinación para buscar terreno común y construir sobre preocupaciones compartidas e intereses comunes”, resaltó.

“Es momento de fortalecer la gobernanza global. Con franqueza pero con respeto; con principios, pero con soluciones prácticas -dijo-. El multilateralismo no es, ni debe ser, un ritual de fotos para la prensa; es un seguro contra la discrecionalidad del poder y un compromiso con la coexistencia global a la que estamos destinados”.

Macri agregó, sobre el final de su discurso, un nuevo guiño a los presidentes de los países que integran el Brics y al resto de los mandatarios invitados al cierre de la cumbre. Fue cuando mencionó la instancia “Sur Global”, a través de la cual los líderes de los países emergentes buscan una cooperación política, comercial y financiera que funcione como paraguas frente a las potencias tradicionales.

“El Sur Global está representado en el G-20 por varios de los países sentados en esta mesa. Si vamos a enfrentar nuestros desafíos comunes de manera colectiva, todos debemos hacer nuestra parte. Todos tenemos una gran responsabilidad”, sostuvo Macri.

No se detuvo ahí: “Estamos llevando adelante la presidencia [del G-20] con una visión desde el sur, con el objetivo de transmitir la voz no solo de un país, sino de toda una región. América Latina y el Caribe tienen mucho que ofrecer al orden mundial, a través del talento de su gente, su rica dotación de recursos naturales y como zona de paz y cooperación”.

La difícil situación económica de la Argentina no escapó al discurso de Macri. De hecho, fue lo primero que mencionó tras agradecer la invitación del presidente anfitrión, Cyril Ramaphosa. “Como saben, nuestro país está transitando un período de cambios profundos. Los argentinos decidimos avanzar en un nuevo camino, enfrentando los problemas y tratando de resolverlos en lugar de esconderlos”, dijo, sin necesidad de hablar del kirchnerismo.

También se refirió a los sacudones que afectaron al país en los últimos meses, derivados, en parte, de esa coyuntura internacional: “Hace unas semanas, la economía hizo frente a una tormenta debido a la volatilidad externa y a algunos factores domésticos. Pero tenemos las herramientas para superarla y mantener el curso. Estamos convencidos de que estamos haciendo los esfuerzos correctos”.

La sombra de D’Elía

A diferencia del día anterior, cuando Macri logró anudar tres bilaterales con Xi; el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el primer ministro de la India, Ravendra Modi, ayer Macri apenas tuvo unos minutos para hablar con su par de Brasil, Michel Temer, y con el presidente de Sudáfrica, con el que dejó para la firma dos convenios para la cooperación entre parques nacionales y la fabricación de aviones Pampa (de lo que se informa por separado).

Desde allí, el Presidente debió correr hacia el aeropuerto de Johannesburgo, congestionado por la partida de otros jefes de Estado. Se reencontró allí con su mujer, Juliana Awada, y con su hija Antonia, que habían salido con anticipación.

Se hizo tiempo, eso sí, para dialogar por teléfono con una radio de Bariloche y comprometerse con la continuidad de contratos del Estado en Invap.

También aprovechó para tildar de “bestiales” las declaraciones de Luis D’Elía, que había propuesto “fusilar” al Presidente en la Plaza de Mayo. Un anticipo de las otras tensiones que lo esperan cuando aterrice en el país.

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