Marcas estatales de autos en China

Las marcas estatales de autos en China son demasiado débiles para competir en el mercado

Changan
Un modelo de Changan, que pese a sus firmes ventas sólo pudo sostenerse con los joint ventures debido a su mínima rentabilidad.

(Advertising Age) – Beijing está analizando facilitar las reglamentaciones que requieren a las compañías globales tener un socio local.

Cada año, las grandes automotrices chinas celebran su inclusión en la lista de las 500 compañías Fortune, el principal símbolo de status para las empresas en desarrollo.

Por esa razón, lo último que esos fabricantes quieren que la gente sepa es cuán débiles son realmente. Pero eso está cambiando: la semana pasada, algunas de las compañías admitieron finalmente que no podrían sobrevivir sin las asociaciones que han formado con las automotrices extranjeras. Y lo hicieron advirtiendo a Beijing que no permita a los fabricantes externos ganar la mayoría de acciones en sus joint ventures chinos.

Bajo la política actual, los extranjeros que quieren producir vehículos en China deben formar joint ventures con compañías locales. Las reglas también limitan la propiedad extranjeras en esos contratos al 50%. China puso en marcha esa reglamentación en los años ‘80s, cuando abrió su industria automotriz al mundo exterior.

Ahora, a tres décadas de ese paso, algunos funcionarios creen que ya es tiempo de anular esa política. Uno de esos reformadores es Xu Shaoshi, director de Desarrollo Nacional y la Comisión de Reformas, la agencia central de planeamiento económico del país asiático. En un brief enviado a los medios el mes pasado, el funcionario dijo que el gobierno podría eliminar ese límite sobre la propiedad extranjera. Las automotrices globales podrían acceder a convertir sus joint ventures en subsidios totalmente propios. Entonces podrían controlar sus operaciones chinas como lo consideren adecuado.

Como podía esperarse, los fabricantes estatales pusieron el grito en el cielo. La ultima semana la China Association of Automobile Manufacturers reunió en la capital china a cuatro de sus miembros -Changan Automobile Co., China FAW Group, Dongfeng Motor Corp. y BAIC Motor Group Co.- para expresar su fuerte oposición al cambio. Según Auto Review, publicación de la entidad, las compañías señalaron que no podrían sobrevivir si perdieran el control de sus ventures.

Está el caso de Changan. El año pasado, la compañía produjo 1 millón de vehículos para sus marcas domésticas, más que cualquier otra empresa similar china. A pesar de sus importantes ventas, Chagan obtuvo un mínimo rédito. En lugar de eso, la compañía descansa en su lucrativo joint venture con Ford Motor Co. Sin esos beneficios, Changan no hubiera tenido los fondos suficientes para suplir los costos de R&D para sus propias marcas, según Auto Review, que citó a un ejecutivo de la compañía. Directivos de FAW y BAIC hicieron comentarios similares a la publicación.

Dongfeng obtiene casi todos sus beneficios de sus sociedades con Nissan y Honda. FAW, cuyas marcas propias pierden dinero sin remedio, es completamente dependiente de Volkswagen y Toyota. BAIC, cuyas marcas perdieron 485 millones de dólares el año pasado, se apoya fuertemente en Mercedes y Hyundai para sobrevivir.

El difícil extraer un trazo de buenas noticias de todo ese manojo de situaciones. En todo caso, Wang Xiaoqiu, jefe de marcas domésticas de autos de pasajeros de SAIC, dijo a los periodistas la semana pasada que la unidad llegará finalmente a un saldo favorable el año próximo.

Estas compañías propiedad del estado simplemente no pueden competir, y Beijing está empezando a perder la paciencia. Xu es el tercer directivo senior en llamar a una desregulación, y tiene el poder de hacer algo en esa materia, ya que su agencia fija la política industrial. Pero cualquier intento de desregular hallará una dura resistencia de las automotrices estatales, que lucharán para conservar el status quo.

La industria está observando de cerca para ver cómo se definirá esta dura competición.

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