Mauricio Macri, con la voluntad de seguir en la arena

¿Quién puede llenar las plazas y el Obelisco como lo hizo él? ¿Quién de Juntos por el Cambio va a tener la investidura de un expresidente? No tiene comparación con ningún otro dirigente de nuestro espacio».

Mauricio Macri, con la voluntad de seguir en la arena.

Las palabras, en boca de uno de los colaboradores que trabajan a diario con Mauricio Macri, reflejan la determinación que tomó el Presidente una vez que decantaron los resultados del domingo.

Decidido a seguir con un rol gravitante en la escena política, el mandatario aspira a hacer valer el 40% de los votos que obtuvo su boleta. Quiere erigirse, desde el llano, en el líder principal de la oposición.

Ver más | Política

No es el futuro que Macri había imaginado para sí mismo cuando arrancó la campaña por la reelección. Antes de las PASO, confiado en renovar, le llegó a manifestar a su círculo íntimo que su carrera política culminaría en 2023. «Después de un segundo mandato no me ven más», había expresado a principios de agosto. Ahora que perdió en primera vuelta, el Presidente quiere capitalizar la cosecha que tuvo en las urnas y, sobre todo, el respaldo que palpó en la calle durante su recorrida por el país. Quiere ser el jefe político de Juntos por el Cambio, un sello que podría «institucionalizarse» tras el traspaso de mando.

«Fue la gente la que lo puso en el lugar de líder opositor. Es un lugar que ocupás, aunque no vayas al Congreso y aunque no desfiles por los programas de televisión. Si no, mirá a Cristina [Kirchner]. ¿Qué hizo en este tiempo? Escribió un libro», dijo a LA NACION un viejo amigo del Presidente.

Quienes lo conocen en la intimidad aseguran que, tras la elección, el Presidente está mucho más distendido, «con la satisfacción de haber dejado todo en la cancha». Esta semana se lo vio caminar sonriente por el Patio de las Palmeras, uno de los espacios de mayor circulación de la Casa Rosada. «También nos sacamos una mochila de encima, no es lo mismo estar de este lado que en la oposición», admitió a LA NACION uno de los hombres de confianza de Macri. El Presidente aceleró las reuniones políticas con sus principales socios del espacio y agendó encuentros con todas las áreas del Gobierno para «cerrar temas».

El mandatario saliente cuidará la prolijidad de la transición, un objetivo que requiere un sensible equilibrio con Alberto Fernández, así el presidente electo se muestre crítico. Un traspaso de mando ordenado ayudará a cristalizar el eslogan que viene repitiendo Macri desde que se confirmó su salida: «Demostramos que se puede administrar el poder de otra manera en la Argentina».

Macri, en tanto, tampoco volverá al mismo lugar en el que vivía antes de 2015. Según informaron fuentes cercanas al Presidente, el departamento que tenía en Avenida del Libertador y Cavia fue vendido en los últimos meses, luego de que de allí se mudó su inquilino, el titular de la AFI, Gustavo Arribas.

Nadie se anima a afirmar dónde se instalará Macri con Juliana Awada y su hija menor, Antonia. Pero en su entorno no descartan que se mude a la quinta Los Abrojos o a la casa que fue de su padre, en Barrio Parque. «Aún no está definido dónde se mudará cuando traspase los atributos. En principio se tomará unas vacaciones, probablemente hasta fines de enero», señalaron cerca de Macri, quien pasó este fin de semana de descanso en Chapadmalal.

El presidente saliente pretende conducir la coalición que integran su partido de origen, el radicalismo, la Coalición Cívica, más algunos socios peronistas, como Miguel Pichetto. Por eso en su entorno hoy aseguran que no será presidente de Pro, ni tendrá un comando de acción desde Balcarce 410, la sede del partido. «Sería un error encasillarlo», dice un macrista puro, que sin embargo cree que Macri tendrá la palabra final sobre las nuevas autoridades partidarias, que deben asumir el 29 de abril de 2020.

«Él tiene que administrar una coalición que no es un modelo unipersonal, sino un conjunto de voluntades políticas», dijo esta semana uno de los colaboradores más estrechos del Presidente en la Casa Rosada.

El mensaje, ante todo, es interno. Está dirigido a los dirigentes de Juntos por el Cambio que esperan una renovación, con un modelo de conducción colegiado. En ese esquema, Macri estaría sentado a la mesa, aunque no necesariamente en la cabecera.

En ese proyecto está embarcado el reelecto jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que siempre soñó con un proyecto presidencial. Pero también la cúpula de la Coalición Cívica y el radicalismo, (ambos en procesos de elección de autoridades) y otros referentes del macrismo, como la gobernadora María Eugenia Vidal y el presidente de la Cámara de Diputados saliente, Emilio Monzó. «No se terminó el plan que Macri tenía en la cabeza. El creía que necesitaba ocho años para terminar de transformar la Argentina, como hizo en Boca y en la ciudad», señaló a LA NACION un funcionario que trabaja cerca de Macri.

Por lo pronto, un grupo oficialista que apuesta al liderazgo de Macri se reunió esta semana a meditar los pasos a seguir con la expectativa de que el presidente saliente pueda, desde afuera, hacer un seguimiento de los temas importantes del Congreso. En ese encuentro estuvieron la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich (a la que muchos ven con un capital político propio); el presidente del Senado, Federico Pinedo; el ministro de Defensa, Oscar Aguad; la exembajadora ante la OEA, Paula Bertol, y el diputado Pablo Tonelli, entre otros funcionarios y legisladores.

«Tenemos ganas de meterle política a Pro», anticipó uno de los comensales de esa mesa. Y aseguró: «Macri va a estar muy presente».

Ver más | La Nación