Nicola ‘Superstar’ arrasa en Escocia

No sabían qué hacer con ella. Nicola Sturgeon fue siempre un problema para los estrategas del Partido Nacional Escocés (SNP), que dudaron incluso si llegaría algún día a dar la talla política cuando saliera del manto protector de su maestro y mentor, Alex Salmond.

Nicola 'Superstar' arrasa en Escocia

Y ahora, ya ven. Convertida en la Angela Merkel de Escocia. Con un dominio absoluto de la escena y del mapa: 56 de los 59 diputados en liza en su territorio. Hegemonía casi total.

Escocia is “different” y cada vez más. El triunfo de Cameron llega con regusto agrio del norte. Sturgeon promete ser la chinita en el zapato o mucho más. El clavo ardiendo más bien. Y como la cosa se ponga muy caliente, de nuevo un referéndum. Tiempo al tiempo.

Nadie lo habría dicho hace seis meses, cuando tomó el relevo de Salmond tras aquella derrota que ahora sabe a revancha. Más allá de Escocia, Sturgeon era una incógnita con duro acento ‘glaswegian’. Ahora ya saben quién es. ‘La mujer más peligrosa del Reino Unido’, según ‘The Daily Mail’…

De carambola entró Nicola en el Parlamento en 1999, después de haber perdido inicialmente las elecciones en su propio distrito de Glasgow. En realidad, sólo consiguió ganar por méritos propios al octavo intento. Y aunque muchos alababan su franqueza y su capacidad organizativa, el ‘patinazo’ se lo llevaba siempre por cuestión de imagen.

Una obstinada abogada

Pero algo debió ver Alex Salmond en la corajuda y obstinada abogada, nacida en Irvine en 1970, y curtida como militante antinuclear y pro-indepedencia en el ala dura del partido. Casada y sin hijos (con Peter Murrell, un alto cargo de SNP), Sturgeon decidió vivir por y para la política.

En 2007 fue ascendida a viceprimer ministra escocesa, pero las dudas persistían. Tenía fama de robótica y seria, poco apta para el ‘cuerpo a cuerpo’ de la política. Cuatro años más tarde ganó aún más notoriedad tras la primera gran ‘barrida’ del SNP. El problema de imagen resultaba incluso más acuciante…

Entonces se puso en marcha lo que los estrategas llamaron ‘Proyecto Nicola’ (rebautizado por sus enemigos internos como ‘Proyecto Ser Humano’). Había que ‘endulzar’ y ‘vestir’ el porte de la viceprimera ministra, sin hacerle renunciar a su carácter incisivo. Y había que hacerlo a tiempo para el referéndum de independencia de Escocia de 2014, que podría ser su catapulta definitiva.

La metamorfosis de Nicola

Así fue. La derrota del ‘sí’ en las urnas dejó paso al triunfo personalísimo de Nicola, que sucedió de la forma más natural a Alex Salmond y se metió en el bolsillo a los escoceses, antes de convertirse en “reina” indiscutible de la política nacional y de consumar ante las cámaras su increíble metamorfosis.

Parte del mérito lo tiene Julie McGuire, estilista ocasional de las actriz Tilda Swinton y del futbolista David Beckam. Ella es la artífice del nuevo estilo, del maquillaje y del peinado de la ministra principal escocesa, que se afilió a los Weight Watchers para perder peso y decidió ponerse tacones altos para estirar su metro sesenta.

De la noche a la mañana, Nicola Sturgeon acapara las portadas marcando estilo y tendencias, con los modelos coloristas de las diseñadoras escocesas Holly Mitchell y Lindsay Blackburn. Gracias a ella, la tienda deTotty Rocks -frecuentada entre otras por Kate Moss- se ha convertido en lo más ‘cool’ de Edimburgo.

Y eso por hablar del trabajo invisible de Sean Connery, amigo personal y asesor de lujo de la líder escocesa, a quien enseñó a modular la voz para suavizar su tono crispado (‘nippy sweetie’, lo llaman en Glasgow) y a manejar con maestría las pausas. Su ‘actuación’ en el debate televisivo a siete bandas fue la que impulsó finalmente a Nicola a la categoría de icono nacional (y ahí le duele).

Sturgeon es ahora el referente obligado para las mujeres en el planeta político británico, que seguía siendo un ‘old boys club’ hasta que irrumpió en escena la dama de hierro del independentismo, eterna deudora de su ‘bestia negra’. O sea, Margaret Thatcher.

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