Nicolás Maduro contra los medios de comunicación

A las revoluciones no les gustan los medios de comunicación independientes. Nada en absoluto.

Nicolás Maduro

Fuerzas policiales nicaragüenses asaltaron en la noche del jueves los locales de un grupo de comunicación crítico con el gobierno, presidido por Carlos F. Chamorro, hijo de la ex presidenta Violeta Chamorro y el periodista más influyente del país. A la misma hora, las rotativas de ‘El Nacional’, diario emblemático venezolano, imprimían su último ejemplar en papel. El chavismo por fin había conseguido su objetivo tras 15 años de asfixia y persecución.

«Denuncio al dictador Daniel Ortega, jefe supremo de la policía nacional, como responsable del asalto policial contra las oficinas de ‘Confidencial’, ‘Esta Semana’ y ‘Esta Noche’. Saquearon nuestra redacción. Un ataque brutal contra la libertad de prensa y libertad de empresa», clamó Chamorro desde Managua tras el ataque de las fuerzas sandinistas, que se llevaron ordenadores, equipos técnicos y documentos.

Chamorro es uno de los principales denunciantes de la gubernamental desde el inicio en abril de las protestas contra Daniel Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo. A los más de 300 muertos, miles de heridos y 600 presos políticos, según la oposición, se suman los ataques contra los medios y contra nueve organizaciones de la sociedad civil en menos de 15 días.

Palabras muy parecidas se repitieron el viernes en la sede de ‘El Nacional’. «El cierre se debe a la dictadura que vive el país. El diario superó la dictadura de [general] Marcos Pérez Jiménez, la de [general Juan Vicente] Gómez y también va a superar esta», expuso el historiador Elías Pino, editor adjunto de ‘El Nacional’.

«¿Ganan los enemigos de la libertad de expresión, triunfan los corruptos bolivarianos, descansan y duermen tranquilos los militares que aprovecharon sus posiciones en el poder para amasar fortunas y garantizar por décadas sus riquezas familiares?», cuestionó en la portada el último editorial impreso, titulado «Un descanso en el camino».

«No, nada de eso», contestó el propio periódico. «‘El Nacional’ impreso se toma un descanso que no será prolongado ni definitivo… Nuestra lucha no tiene fecha de vencimiento«, culminó el histórico diario caraqueño tras 75 años de información en papel.

La revolución no solo ha perseguido a su presidente editor, Miguel Henrique Otero, exiliado hoy en España. También ha impedido el acceso libre al papel y ha bloqueado su página web con herramientas sofisticadas de control digital. «Esto es un paréntesis» hasta el retorno a la democracia, vaticinó Otero, la misma esperanza que comparte con buena parte del país.

El editor pormenorizó el plan chavista contra la cabecera emblemática del periodismo venezolano: restricciones publicitarias, amenazas tributarias, uso arbitrario de los tribunales, la agresión física de los colectivos (paramilitares revolucionarios) y, sobre todas, las conocidas trabas para adquirir papel. Según las investigaciones de la ONG Espacio Público, al comienzo del mandato de Nicolás Maduro en 2013 circulaban 134 diarios impresos. En la actualidad son menos de 60.

‘El Nacional’ también sufre la persecución de Diosdado Cabello, número dos del chavismo, y de los tribunales revolucionarios, que amenazan con castigar a su empresa editorial con una multa millonaria. A la restricción de papel hay que sumar los bloqueos selectivos de los principales medios digitales independientes, como ‘La Patilla’ y ‘El Pitazo’, además del propio ‘El Nacional’, una herramienta sofisticada que convierte el derecho de información en una carrera llena de obstáculos.

El Gobierno controla televisiones y radios y mantiene una poderosa plataforma informativa, que incluye las televisiones públicas y Telesur, un sinfín de radios y periódicos y los medios neutralizados y puestos a su servicio. Además, Maduro, quien ha perfeccionado la «artillería del pensamiento» creada por su padrino político, usa de forma indiscriminada las cadenas informativas, discursos interminables obligatorios para todas las radios y televisiones del país.

Mientras tanto, Nicolás Maduro y Daniel Ortega viajaban ayer una vez más a La Habana para celebrar la creación, hace 14 años, de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), «una alianza que ha demostrado que otro mundo es posible», aseguró el «hijo de Chávez».

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