La Policía carga en Johannesburgo contra un grupo de inmigrantes armados con machetes

La Policía de Sudáfrica ha disparado con balas de goma y ha lanzado granadas aturdidoras para dispersar a un grupo de autodefensa de inmigrantes armado con machetes en un distrito del este de Johannesburgo, según ha podido observar un fotógrafo de Reuters.

La Policía carga en Johannesburgo contra un grupo de inmigrantes armados con machetes

Sudáfrica está sufriendo una ola de violencia contra inmigrantes de otros países africanos desde hace dos semanas. Los foráneos denuncian lafalta de protección y algunos de ellos han decidido armarse para protegerse.

Unas 5.000 personas se manifiestan en Durban contra la xenofobia

Alrededor de 5.000 personas se han manifestado este jueves en la localidad sudafricana de Durban contra la xenofobia para protestar contra la ola de violencia contra los inmigrantes registrada en la ciudad, que se ha saldado hasta el momento con seis muertos, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los participantes en la marcha, encabezada por el alcalde de la ciudad, han coreado eslóganes como ‘Abajo con la xenofobia’ y ‘Una África unida’, según ha informado la cadena de televisión británica BBC.

Sin embargo, manifestantes xenófobos se han concentrado en otros puntos de la ciudad, si bien han sido dispersados por la Policía, que ha hecho uso de cañones de agua y espray de pimienta.

También durante la jornada de este jueves, la Policía ha disparado balas de goma y ha lanzado gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que protestan contra la inmigración en un barrio periférico del este Johannesburgo.

Por su parte, el presidente del país, Jacob Zuma, ha condenado la violencia en las manifestaciones xenófobas de Johannesburgo, en lo que ha descrito como una “violación” de los valores del país durante un discurso en el Parlamento de Ciudad del Cabo.

“Ni la frustración ni el enfado pueden justificar los ataques sobre ciudadanos extranjeros ni el saqueo de sus tiendas. Condenamos la violencia en su máximo sentido porque estos ataques violan todos los valores que encarna Sudáfrica”, ha sentenciado Zuma.

Algunos políticos y residentes de Durban acusan a los inmigrantes de permanecer de forma ilegal en el país y de cometer delitos y robar puestos de trabajo y establecimientos a la población local. Tras los disturbios, Sudáfrica ha improvisado campamentos seguros para los inmigrantes que han huido tras el saqueo o incendio de sus tiendas en la ciudad.

La violencia estalló días después de que el rey zulú Goodwill Zwelithinidijese, según recogieron varios medios locales, que los extranjeros debían abandonar el país, aunque luego ha manifestado que sus palabras fueron malinterpretadas.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, un buen socio comercial, denunció que las tiendas dirigidas por chinos habían sido atacadas en Johannesburgo. En respuesta, el consulado chino presentó una reclamación ante la Policía y pidió que se garantizase la seguridad a sus ciudadanos.

La ola de violencia racista coincide con un alto índice de desempleo en Sudáfrica, que se situó en el 24 por ciento en el cuarto trimestre de 2014, según las estadísticas oficiales, aunque los economistas apuntan que es mucho mayor.

Con una población de alrededor de 50 millones de habitantes, el país sudafricano tiene unos cinco millones de inmigrantes, que proceden de países como Somalia, Etiopía, Pakistán o China, muchos de los cuales son comerciantes con tiendas propias o ambulantes.

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