Ser optimista mejora la calidad de vida

El optimismo es parte de la naturaleza humana. Mirar lo bueno. Equivocarse y volver a confiar. Pensar que lo próximo va a ser aún mejor. ¿Acaso no es así? Un extenso estudio sobre el lenguaje, a cargo de científicos de Australia y Estados Unidos, confirma esta teoría.

Optimismo

Los investigadores estudiaron las 10 mil palabras más comunes usadas en los diez lenguajes más hablados del mundo. Y, a través de un análisis matemático, encontraron que sin importar su cultura, las personas tienden a utilizar mucho más las palabras positivas que las negativas.

Se buscaron las palabras más comúnmente utilizadas en diarios, libros, películas, internet y la red social Twitter y se descubrió que los humanos tienen una tendencia natural a mirar la vida con una inclinación alegre.

El matemático coautor del estudio, doctor Lewis Mitchell, de la Universidad de Adelaide, dijo: “La felicidad es obviamente importante, pero difícil de definir y medir”.

Y agregó: “No importa si se trata de inglés, español, ruso o chino, las palabras que componen nuestras lenguas están universalmente sesgadas hacia las emociones positivas”.

Los diez lenguajes analizados fueron: inglés, alemán, francés, español, portugués, árabe, indonesio, chino, coreano y ruso. Para cada uno, pidieron a personas nativas que califiquen las palabras como “alegres” o “tristes” en una escala del 1 al 9.

Los resultados del análisis de más de cinco millones de personas, publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, revelaron un sesgo positivo en la manera que los humanos se comunican, sin importar el lenguaje.

“En general, los idiomas estudiados tenían entre un 70 a un 88 por ciento de palabras positivas”, agrega Mitchell. El español y el portugués fueron los “más alegres” mientras que el chino, coreano y ruso fueron los “más tristes”.

De hecho, algunas palabras concretas como ‘amor’, tienen “un sentido más positivo en francés que en inglés”, según explica el coautor del informe.

Otras, como la conjunción “y” o los artículos lograron una calificación neutral, pero las palabras más emotivas recibieron puntuaciones que las situaban en los extremos como son los casos de “muerte”, “guerra”, “depresión”, por un lado, y “felicidad”, “risa”, “amor”, “sol”, por el otro. Mitchell ha señalado que “la manera en cómo pensamos y cómo formamos nuestras ideas es esencial” y añadió: “No tenemos tantas formas de juntar nuestras ideas o pensamientos negativos, como las que tenemos para las ideas positivas”.

La investigación provee evidencia que respalda el principio de Pollyanna, que sostiene que el humano tiende subconsciente y naturalmente al optimismo. Además sustenta las investigaciones anteriores que muestran que las personas a menudo esperan demasiado de la vida. Por ejemplo, se sabe que alrededor de 50 por ciento de los uniones matrimoniales terminan en divorcio, pero aún las personas que han tenido numerosos fracasos matrimoniales han vuelto a confiar en él.

Creo que es una tendencia saludable. Creo y veo que el concepto de resiliencia está relacionado porque tiene que ver con algo muy primitivo y primario del hombre que es el instinto de supervivencia. Es uno construyendo las mejores posibilidades. No es sólo de los humanos, en los animales también se ve, es de los seres vivos. Es uno de los factores que hace que la especie se haya continuado y haya persistido”, señala la licenciada María Gabriela Fernández, especialista en estrés, ansiedad y emociones del Instituto Sincronía (MN 17735)

Esta tendencia, que los psicólogos llaman “el triunfo de la esperanza sobre la experiencia”, significa también que el humano tiende a pensar que va a vivir más tiempo y a tener más éxito que el promedio o mismo subestimar sus probabilidades de padecer cáncer. Es decir que, pase lo que pase, tendemos a esperar siempre cosas buenas para nuestras vidas. Informe María Pilar Safatle.

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